1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

  • 0
  • 0

Back | Programa: Democracia, gobierno y bienestar

The Indian Parliament as an Institution of Accountability



Este documento examina los retos institucionales a los que se enfrenta el parlamento indio. Sostiene que con los años ha habido un declive en la eficacia de parlamento en cuanto a la rendición de cuentas y la supervisión. Demuestra que los instrumentos que el parlamento puede usar para la rendición de cuentas—mociones en la cámara, poderes de supervisión, el sistema de comités—se hacen cada vez más inoperantes. El hecho de que la economía de la India se está mundializando también ha desgastado el poder parlamentario de dos formas. Una gran parte de la toma de decisiones económicas está ahora controlada por tratados internacionales, y el parlamento indio es uno de los pocos parlamentos en el mundo que no tiene montado un sistema eficaz para supervisar los tratados. Cuando llegan al parlamento esos tratados ya son hechos políticos. Además, el Estado indio, como muchos otros Estados, está reestructurando su marco regulador delegando más poderes a instituciones no elegidas popularmente. El proceso de delegación puede aumentar la transparencia y mejorar la rendición de cuentas, pero la supervisión parlamentaria de estas instituciones sigue siendo débil.

La debilidad del parlamento indio a menudo ha ralentizado el proceso legislativo. También ha dado más poderes al ejecutivo. Los autores sostienen que esto se manifiesta en el número creciendo de decretos que se están usando, en vez de leyes, y una débil supervisión financiera. Tras años de debate, el parlamento finalmente aceptó el Proyecto de Ley sobre la Gestión y la Responsabilidad Presupuestal y Fiscal para imponer disciplina financiera al gobierno. Pero la supervisión cotidiana parlamentaria del ejecutivo en asuntos financieros sigue siendo débil.

En 2002, cuando el parlamento indio celebraba su quincuagésimo aniversario, los expertos indios lamentaron el declive palpable de lo que Jawaharlal Nehru había llamado la “majestuosidad” del parlamento. Como la mayor parte del tiempo parlamentario se ha gastado en invectivas y desorden, y como la teatralidad ha sustituido a los debates, existen graves preocupaciones sobre si el parlamento se ha vuelto “disfuncional”. Aunque ciertos comportamientos indignos de miembros del parlamento han sin duda robado a la institución parte de la mística que a menudo sustenta la autoridad, la debilidad del parlamento como institución para la rendición de cuentas viene de varios factores, tanto del interior como del exterior de la institución.

Mientras que las instituciones públicas indias necesitan reformas amplias, el parlamento se enfrenta a un reto desmoralizante. Primero, el parlamento resulta cada vez más ineficaz a la hora de supervisar el poder ejecutivo. La función de vigilancia del poder legislativo probablemente siempre será algo muy politizado. El parlamento es, al final y al cabo, un órgano político, que representa los distintos intereses de los votantes, que negocia acuerdos, y promueve puntos de vista de manera partidista. No obstante, aun teniendo en cuenta estas limitaciones, uno podría esperar que la función de supervisión sea más fuerte en una época en que existe una amplia desilusión con el gobierno y en que la carencia de recursos se hace sentir agudamente—en vez de lo opuesto. Segundo, hay una división constantemente creciente entre las exigencias complejas que impone la legislación moderna a los miembros del parlamento por un lado, y la capacidad e inclinación de estos miembros a hacer caso de esta legislación, por otro. Tercero, la multiplicación de los partidos políticos en el parlamento, la mayoría de los cuales son institucionalmente débiles, ha puesto sustancialmente más barreras a la acción colectiva.

Pero si este estudio aporta una lección a este debate, es su énfasis en el hecho de que, en gran parte, la incapacidad del parlamento para sobreponerse a estos retos se debe tanto al parlamento mismo que a cualquier cambio de estructura general en la política india, o en su economía. De hecho, el parlamento indio ha abdicado varias de sus funciones. Por ejemplo, los autores no encuentran razón alguna, sin contar la indiferencia, para explicar porqué el sistema de supervisón organizada en comités es tan débil. Aseguran que la política india se ha vuelto mucho más conflictiva y fragmentada. En un entorno así, los imperativos de la política electoral y de partidos han dado a los políticos grandes incentivos para postergar la adopción de legislación importante simplemente por postergarla. El retraso legislativo no significa que haya mejorado la calidad de las leyes. Simplemente significa que el parlamento es un sitio donde se hace oposición sistemáticamente en vez de ser un foro de debate auténtico. También hay un sentimiento creciente de que para cada parlamentario, el hacer un buen trabajo no está vinculado con cualquier tipo de premio político, ya sea en su circunscripción o dentro de sus partidos políticos. Esto reduce la motivación para obtener buenos resultados parlamentarios.

Aunque es verdad que la legislación se está haciendo cada vez más complicada y requiere una serie de competencias técnicas que pocos parlamentarios poseen, gran parte de su descuido de los asuntos legislativos tiene que ver con las predilecciones y la estructura de incentivos del propio parlamento. El parlamento está perdiendo su poder de gestión fiscal, su poder sobre la economía, sobre la política social y sobre otros ámbitos en los que India se está integrando a la economía mundial por culpa de la abdicación y no por factores exógenos incontrolables.
Sin embargo, según los autores, en la medida en que los cambios estructurales en la política india han creado un proceso de autoselección adverso en lo que toca a quien entra en política, y por lo tanto a la calidad del personal que puede entrar en el parlamento, uno no puede ser demasiado optimista en cuanto a la capacidad de ese órgano para rejuvenecerse por sí solo. Más importante que los cambios en el perfil profesional de los parlamentarios es que los encargados de hacer las leyes pueden ser ellos mismos infractores de las leyes. Esto no es de buen augurio para la credibilidad del parlamento indio.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Jan 2006
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8186
    From: UNRISD