1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Natural Gas, Indigenous Mobilization and the Bolivian State



En este estudio se examina la relación entre la extracción de gas natural, la reestructuración del Estado y la movilización política de los pueblos indígenas de Bolivia. El gas natural se ha convertido en la principal fuente de ingresos de exportación para Bolivia y, al mismo tiempo, en una fuente de tensiones políticas que alcanzan a los gobiernos regionales, el gobierno central, las empresas transnacionales de hidrocarburos y los pueblos indígenas. Durante la década de los 90, el gobierno boliviano, bajo la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, aprobó una serie de medidas neoliberales dirigidas a atraer inversión internacional para la explotación de gas y petróleo y facilitar la exportación de hidrocarburos. La oposición al plan del gobierno de exportar gas natural licuado a Estados Unidos desembocó en violentas protestas en octubre de 2003, y culminó con la expulsión de Sánchez de Lozada del poder. Las protestas continuaron y también derrocaron al gobierno que sucedió a Sánchez de Lozada, hasta la elección, en diciembre de 2005, de Evo Morales, primer presidente indígena y campesino de Bolivia. Las protestas contra el manejo y la distribución de los beneficios provenientes de la extracción de gas natural contribuyeron directamente a la elección de Morales, así como al ascenso de los movimientos sociales de campesinos e indígenas como actores políticos al interior del Estado, en contraste con el papel anterior de oposición al exterior del aparato estatal. En Bolivia, los intereses de los grupos indígenas dominantes se han incorporado como elemento central del discurso político. No obstante, la población indígena de Bolivia es numerosa y diversa, y sigue habiendo divisiones entre los pueblos quechua y aymara del occidente andino, numerosos y políticamente influyentes, y los, grupos indígenas de los llanos orientales, numerosos, aunque más pequeños.

Este estudio de caso se centra en los efectos de las operaciones de gas natural de la empresa española Repsol YPF sobre la comunidad guaraní de Cumandaroti, ubicada en la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) de Itika Guasu, en el Departamento de Tarija, al sur del país. Los guaraníes son el tercer grupo indígena más grande Bolivia, y el grupo más grande en las tierras bajas del oriente. A pesar de contar con una organización política relativamente fuerte y de mantener estrechos contactos con organizaciones no gubernamentales (ONG), otras organizaciones indígenas y movimientos sociales, es el pueblo guaraní quien ha soportado el mayor peso de la explotación petrolera y gasífera en Bolivia. Ejemplo de ello es el caso de los guaraníes que viven en el enorme campo gasífero de Margarita, en el Departamento de Tarija. Los residentes de la comunidad guaraní de Cumandaroti, ubicada en la TCO Itika Guasu, sufren los efectos del humo, el ruido y la contaminación del agua resultantes de las actividades de extracción de gas, y sus cosechas y ganado también se han visto afectados. A pesar de las políticas de las instituciones financieras internacionales (IFI) que requieren que las empresas petroleras y de gas consulten con los pueblos indígenas afectados (de conformidad con el Convenio No. 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la ley 1257 de Bolivia), Repsol YPF y sus subcontratistas no consultaron adecuadamente con los miembros de la comunidad guaraní con respecto a sus planes para extraer gas natural de sus tierras. Más aun, se demuestra en este trabajo que ni las IFI ni el Estado boliviano ejercieron adecuadamente su autoridad de supervisión. Esta situación ha generado protestas de parte de los residentes guaraníes de la TCO Itika Guasu y la Asamblea de Pueblos Guaraníes (APG), quienes han exigido que Repsol YPF pague restitución.

Bolivia es, en muchos sentidos, un caso único. País mayoritariamente indígena con una larga historia de movilización política indígena, fuertes movimientos sociales y gobiernos débiles, sus experiencias no se transfieren con facilidad a otros países. Si alguna lección puede extraerse de Bolivia para los movimientos indígenas de otros países, esta tendría que ver más con la forma en que se ha reformulado el concepto de indigeneidad en el país, y no tomar su caso como ejemplo a seguir. La fortaleza del partido Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales reside no en su carácter “auténticamente” indígena, sino en la pluralidad misma de la forma en que representa y reformula lo que significa ser indígena en Bolivia. En este sentido, la indigeneidad sirve para articular la etnicidad con la clase, lo rural con lo urbano. Reconocer esta situación revela las múltiples formas de ser indígena. El caso boliviano demuestra que existe la posibilidad de formar coaliciones políticas que permitan trascender las históricas divisiones regionales, étnicas y de clase. Estas coaliciones han desempeñado un papel crucial en la capacidad de los movimientos sociales bolivianos para limitar el poder de las empresas transnacionales en obtener beneficios de la explotación de gas, y podría ser un poderoso modelo para los pueblos indígenas de otras regiones.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Jul 2008
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8194
    From: UNRISD