1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Igualdad de género: La lucha por la justicia en un mundo desigual


Extracto del Capítulo 6 - Las condiciones cambiantes de la vida rural

Las hambrunas y las crisis alimentarias exponen lo precario de los medios de vida de quienes se ven afectados por ellas. En el año 2002 varios países de África meridional sufrieron grave escasez de alimentos en diversas ocasiones. Los efectos fueron muy amplios: 14 millones de personas padecieron hambre y penurias. Las causas inmediatas fueron la sequía e inundaciones
locales severas, pero las repercusiones fueron mucho mayores por la falta de seguridad alimentaria, grave situación a la que muchos hogares ya eran vulnerables. Las devastaciones causadas por el VIH/SIDA habían contribuido a reducir los bienes y las redes de apoyo social. Igualmente importante fue el ataque violento de la liberalización económica durante dos décadas, que socavó la capacidad de los pequeños propietarios para forjarse medios de vida viables, contribuyendo a agudizar la pobreza rural.

Casi al mismo tiempo, la India experimentó una serie inusitada de suicidios de cultivadores de algodón endeudados sin esperanza alguna. En respuesta al alza creciente de los precios mundiales del algodón a principios del decenio de 1990 y a la exhortación oficial conforme se iba liberalizando el comercio, los agricultores habían dedicado al cultivo de algodón la tierra que anteriormente había sido destinada al cultivo de granos alimentarios, particularmente en Andhra Pradesh, pero también
en las provincias septentrional a la cúspide a mediados de los años 90, descendieron repentinamente. A principios del decenio de 2000, arruinados por el endeudamiento, millares de agricultores se suicidaron, a menudo ingiriendo pesticidas.

Estos ejemplos de grave aflicción están conectados entre sí. Ambos, cualesquiera que hayan sido sus causas incidentales, son resultados imprevistos de las opciones sistémicas de política por parte de los gobiernos poderosos y las instituciones financieras internacionales (IFI). La crisis alimentaria de África meridional arrojó luz sobre lo que había estado sucediendo en la vida de los agricultores de países endeudados y golpeados por la pobreza que fueron forzados a adoptar la receta de la liberalización. La historia sobre el algodón resume los riesgos relacionados con la confianza excesiva en la exportación de materias primas volátiles—el algodón no es de ninguna manera el único caso—cuyos precios en los mercados internacionales son inestables y experimentan caídas drásticas, algunas veces prolongadas. Al final del año 2001, los precios reales de las materias primas no combustibles habían caído hasta cerca de la mitad de su promedio anual para el período 1979-81, dando como resultado una acumulación de la deuda externa insostenible para los países exportadores de productos no petrolíferos.3 Dichas crisis, de las cuales se podrían citar muchos otros ejemplos, suscitaron cuestionamientos serios sobre la liberalización como modelo de política universal para los países en desarrollo con porcentajes altos de población rural dependiente de la agricultura.

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