1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

  • 0
  • 0

Back | Programa: Política social y desarrollo

Gender and Education: A Review of Issues for Social Policy



En este documento, Ramya Subrahmanian ofrece una visión general de las cuestiones claves relativas a la consecución de la equidad entre hombres y mujeres en materia de educación, ex-poniendo algunas de las contradicciones y tensiones percibidas en el discurso de los donantes y la labor política, y señalando algunas de las disyunciones entre las suposiciones políticas y la complejidad inherente a la toma de decisiones en los hogares en diferentes contextos. En el último decenio, la importancia concedida a la educación ha experimentado un aumento considerable, facilitándose argumentos tanto “instrumentales” como “intrínsecos” para fomentar la inversión financiera y la atención política en materia de educación. La inversión en la educación se considera una forma fundamental de que los Estados y sus habitantes progresen en la consecución de objetivos de desarrollo a largo plazo y mejoren su nivel de vida tanto social como económico. La educación de las mujeres en particular se considera clave para asegurar la trans-ferencia de la cultura de unas generaciones a otras, así como la esencia de la igualdad en la dis-tinción por género a largo plazo y del cambio social. Sin embargo, la autora defiende que el análisis del modo de progresar en lo concerniente a la educación de las mujeres exige marcos e instrumentos conceptuales sofisticados, que deshacen las interconexiones y los enlaces entre los aspectos sociales y económicos de la marginación. Defiende en particular la necesidad de com-prender las estrategias de inversión en la educación de los hogares como parte de una serie de decisiones de bienestar, vulnerables a las presiones y fluctuaciones ocasionadas por la inseguridad económica y la desventaja social.

Aunque se han logrado grandes progresos en lo concerniente a la educación de las mujeres, como consecuencia de una defensa general y de la presión de los donantes, en la mayoría de los casos estos progresos han sido inestables, vulnerables a los cambios en los entornos económico y social, y han ido a la zaga de las tasas de inscripción y logros de los hombres. Los logros se observan particularmente en el sector de la educación primaria, mientras que en los sectores de la educación secundaria y terciaria, las brechas siguen siendo importantes, especialmente en los países de Asia del Sur y del África Subsahariana. A pesar del aumento de las inscripciones escolares, muchos países carecen de una educación de buena calidad, accesible y asequible. Además, la “brecha en la distinción por género” persiste, a pesar del conocimiento sólido y aceptado de los factores que limitan los progresos en la educación de las mujeres con relación a los hombres, y a pesar de la predicción de altas tasas de nuevas inversiones estatales y de los hogares, especialmente en la educación primaria.

Subrahmanian aborda diversos temas interrelacionados relativos a la consecución de “una educación para todos”. Señala las dificultades que entraña elaborar una política educativa “general”, en relación con las diversas necesidades y limitaciones de los diversos contextos. Esto es igualmente válido con respecto a los esfuerzos desplegados para llegar a un acuerdo general sobre el modo de abordar las desigualdades entre hombres y mujeres en materia de educación. Los discursos generales actuales se basan en suposiciones que se cuestionan en la literatura relativa a la distinción por género y al desarrollo. El argumento que defiende las ventajas para el desarrollo que conlleva la inversión para la educación en general, y en las mujeres en particular, se esgrime constantemente en documentos de la política del Banco Mundial y de otros organismos. Sin embargo, estos argumentos tienen un valor limitado. Si bien la educación de las mujeres parece tener consecuencias positivas en muchas variables relativas a la supervivencia infantil y a la fertilidad, no está clara la medida en que mejora sustancialmente la calidad de vida de las mujeres. La lógica instrumentalista es importante para asegurar la inversión para la educación de las mujeres, pero oculta cuestiones de poder y de medios fundamentales para desarrollar una perspectiva que considere la igualdad en la distinción por género en materia de educación.

El argumento de que las tasas de rendimiento sociales y privadas son elevadas—particular-mente en la educación primaria—es otra de las constantes en los documentos de política general, en particular del Banco Mundial. Este razonamiento está muy discutido, tanto por motivos metodológicos como conceptuales. La autora cuestiona el concepto de “inversión” que sostiene los análisis de las tasas de rendimiento en materia de educación y las suposiciones relacionadas e implícitas acerca de los motivos por los que se decide en los hogares que los niños asistan o no a la escuela. Las estrategias de inversión de los hogares en muchos casos reflejan desconfianza en la política. Si bien los niveles de oferta distan mucho de ser apropiados en muchos países en desarrollo, los modelos mixtos y en cambio continuo de la participación en la educación en muchos países indican que las decisiones en materia de inversión adoptadas en los hogares se cruzan con las experiencias y estimaciones sobre el valor, los resultados, las aspiraciones y las evaluaciones de las perspectivas de un cambio a largo plazo en circunstancias determinadas. A su vez, estos modelos consideran las cuestiones de la distinción por género y adquieren forma con arreglo a las normas sociales y culturales imperantes.

Un aspecto fundamental del debate actual es la consecución de la eficiencia—reducir el costo de la educación para todos—sin comprometer la equidad. Las contradicciones entre el compromiso político con la equidad y los recortes provocados por las políticas macroeconómicas han conducido a la agravación de modelos de desigualdad imperantes en algunos países y a la creación de nuevas formas en otros. A pesar de que se asignan más recursos a la educación elemental, los costos de una educación de calidad siguen aumentando. Las políticas para recaudar fondos, a través del cobro de impuestos o cuotas de usuario, afectan al desafío de la equidad, como se defiende en estas páginas.

El acceso, el mantenimiento y la consecución son desafíos urgentes para la equidad en la educación, pero no pueden abordarse sin analizar la complejidad socioeconómica inherente a la toma de decisiones en los hogares. Subrahmanian examina las pruebas de la estrecha relación existente entre cuatro amplios tipos de factores que determinan las decisiones individuales o en los hogares con respecto a la inversión en la educación: el contexto macroeconómico, que determina las oportunidades de empleo, inter alia; los medios de vida y aspiraciones de los hogares, y la medida en que permiten el compromiso de los recursos (ya sea financiero o incluso renunciando a las contribuciones laborales de los niños); las evaluaciones de las perspectivas y capacidades de los niños por separado, lo que afecta particularmente a las niñas y a los niños discapacitados; y factores relacionados con la escolaridad, en lo que respecta a la proximidad, la calidad y la inclusión. La autora defiende que estos factores o dimensiones afectan tanto a niños como a niñas en algunos casos, especialmente a través de las distinciones por motivos de clase y de raza, pero que las niñas se ven afectadas de un modo diferente y más intenso.

Responder a estas formas diversas y complejas de marginación sigue siendo un desafío, y las intervenciones encaminadas a mejorar la educación de las mujeres han sido muy variadas. Sin embargo, según Subrahmanian, éstas se han orientado ampliamente a ofrecer incentivos para fomentar la educación de las niñas en lo que respecta a la oferta de la educación, y se han dedicado en menor grado a crear entornos favorables a nivel local para que las mujeres y las niñas forjaran sus propias opiniones y formularan sus preferencias y prioridades sin temor a la censura social. Sigue discutiéndose la medida en que las inversiones en materia de educación han contribuido realmente al bienestar de las mujeres—inclusive la equidad, la justicia y los objetivos de habilitación. “Invertir” en la educación de las mujeres a los fines de asegurar un rendimiento social que redunde en beneficio de la sociedad y del país en su conjunto puede conducir a que se desatiendan o a que se conceda menor importancia a procesos que permitían a las mujeres asegurar sus propios intereses. Subrahmanian subraya algunas de las enseñanzas de los programas innovadores de Asia del Sur que han funcionado para fomentar la educación de las mujeres, tanto para las niñas como para mujeres adultas. Estas formas colectivas de apoyo ayudan a abordar los riesgos a los que se enfrentan las mujeres que infringen las normas sociales, en virtud de las cuales se les ha excluido tradicionalmente de la educación.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Apr 2002
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8208
    From: UNRISD