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Back | Programa: Política social y desarrollo

AIDS in the Context of Development



La pandemia del SIDA está destruyendo la vida y los medios de vida de millones de personas en todo el mundo. Se calcula que cada día se infectan aproximadamente 15.000 personas y este índice aumentará. La situación es más grave en las regiones y países con una pobreza extensa, una desigualdad generalizada en la distinción por género y unos servicios públicos precarios. En realidad, la propagación del VIH/SIDA en el umbral del siglo XXI es señal de un desarrollo negativo—un indicador de la incapacidad de crear sociedades más equitativas y prósperas en gran parte del mundo.
    UNRISD encargó la realización de este estudio, en colaboración con ONUSIDA, a fin de facilitar antecedentes para la nueva investigación comparativa del VIH/SIDA como problema del desarrollo. Alejándose de un planteamiento epidemiológico o conductual de la pandemia, este estudio empieza considerando el SIDA en el marco de una pobreza generalizada y cada vez mayor. Dos estrategias adoptadas por personas desesperadas, al intentar mejorar sus ingresos, conducen particularmente a la propagación del SIDA. La primera es la migración en busca de trabajo, ya sea a nivel nacional o transfronterizo. La segunda es la prostitución impulsada por la pobreza. Ambas conducen a los hombres y las mujeres a situaciones de alto riesgo, en las que no hay instituciones que ofrezcan un apoyo normal a las relaciones familiares estables. Y ambas se soslayarían considerablemente si se facilitaran a estas personas oportunidades adecuadas para ganarse la vida en casa.

    Algunos consideran que la infección por el VIH/SIDA es el principal y primer desastre de sus vidas. Pero para otros muchos la enfermedad es solamente uno de sus muchos problemas. El estudio trata los diversos impactos que, en las últimas décadas, han exacerbado las condiciones de vida ya precarias de muchas personas, haciéndolas más propensas a la enfermedad. Además de los desastres naturales, estos impactos incluyen crisis de deuda y programas de ajuste estructural que han intensificado la recesión económica, reducido el empleo y limitado la cobertura y calidad de la prestación de servicios sociales en muchas zonas del mundo en vías de desarrollo. Las guerras y la violencia civil han debilitado aún más las economías, han desarraigado a las poblaciones y han desprovisto al sector de la atención de la salud de recursos muy necesarios. En este contexto, es importante comprender que, para muchas personas, preocuparse por evitar el VIH/SIDA puede parecer menos importante que la simple supervivencia.

    Desde los comienzos de la epidemia del SIDA, las ONG y los grupos comunitarios han jugado un papel muy importante en la lucha contra la misma. Su importancia ha sido reconocida por gobiernos, donantes y organismos internacionales, cuyo apoyo ha sido limitado, pero muy necesario. No obstante, los esfuerzos desplegados por la comunidad nacional e internacional más amplia para aprender de las iniciativas populares y, en consecuencia, adaptar sus propios programas, solamente han tenido un éxito parcial. Por tanto, la tercera sección del estudio de Collins y Rau contiene ejemplos de las enérgicas respuestas de la comunidad a la pandemia y, en la cuarta sección, se examinan críticamente tres planteamientos interrelacionados formulados por organismos de salud pública y donantes para ampliar y mejorar sus esfuerzos, es decir, la integración de la prevención del VIH/SIDA y su atención en los programas sectoriales actuales; la incorporación de la prevención y la atención en las actividades burocráticas habituales (inclusive la planificación, presupuestación y evaluación); y la ampliación de iniciativas eficaces para abarcar una zona más extensa o a un mayor número de personas.

    Una conclusión central de su estudio es la importancia que reviste comprender no sólo el contenido de los programas de éxito, sino su proceso de elaboración. Si desea controlarse la pandemia del VIH/SIDA, deben reforzarse las redes de solidaridad social y la acción política de base amplia, y deben mejorar las oportunidades de unos medios de vida decentes. La clave de este esfuerzo es el reconocimiento de las capacidades, los recursos y los conocimientos de todos los grupos—hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pobres y ricos. Es improbable que las respuestas tecnócratas verticalistas sean eficaces a la hora de hacer frente a los grandes desafíos de esta pandemia que se propaga rápidamente.

    Al final del estudio se propone que las ciencias sociales realicen una investigación más profunda del VIH/SIDA y el desarrollo. Esto incluye documentar y analizar los procesos generales que impulsan la pandemia, de modo que el tema del VIH/SIDA pueda integrarse en los debates internacionales sobre las principales cuestiones del desarrollo. Así, es importante preguntar qué cambios sería necesario introducir en el comercio y la política financiera mundiales para asegurar un nuevo crecimiento económico en los países en desarrollo, y qué cambios deben operarse en las políticas nacionales para mejorar el reparto de los beneficios del crecimiento. También reviste gran importancia evaluar los objetivos mundiales en materia de desarrollo, inclusive los acordados por el Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE y otros organismos en las cumbres internacionales, a la luz de la agravación de la pandemia. El VIH/SIDA posiblemente sea el mayor obstáculo para alcanzar estos objetivos—y en realidad no podrán lograrse, salvo que se responda al SIDA de un modo mucho más eficaz.

    A nivel nacional y local, urge que las ciencias sociales realicen una nueva investigación—estrechamente vinculada a las necesidades de los responsables de la formulación de políticas y los defensores—sobre los progresos de la pandemia en circunstancias concretas. Es importante saber a quiénes afecta, cómo y por qué, al igual que idear modos de reducir la vulnerabilidad de determinados grupos. Aunque se han desplegado importantes esfuerzos para documentar los impactos sociales y económicos del SIDA en algunas regiones y comunidades, aún queda mucho por hacer.

    También es importante estudiar los factores sociales, políticos e institucionales que parecen haber logrado que algunas respuestas nacionales al VIH/SIDA sean más eficaces que otras. Para este programa es fundamental mejorar el debate sobre la reforma del sector de la salud, relacionándolo debidamente con la cuestión del VIH/SIDA. ¿Qué elementos de las últimas experiencias de reforma han afectado negativamente la capacidad de enfrentarse a la pandemia en países concretos? Y, ¿qué medidas deberían adoptarse para mejorar la respuesta al VIH/SIDA?

    Por ultimo, es fundamental analizar nuevamente los esfuerzos concretos desplegados por los grupos comunitarios y las ONG para hacer frente a la epidemia. Al trabajar en estrecha colaboración con estos grupos, los investigadores pueden ayudarles a analizar los problemas a que se enfrentan. Al mismo tiempo, la investigación puede desempeñar un papel importante en la construcción de redes más amplias para el intercambio de experiencias y, en última instancia, para facilitar los análisis comparativos de las respuestas al VIH/SIDA en diferentes contextos sociales.

    Este estudio contiene otras propuestas para un trabajo futuro, e incluye igualmente una bibliografía elegida por su relación con el VIH/SIDA en un marco de desarrollo.
    • Publication and ordering details
    • Pub. Date: 1 Dec 2001
      Pub. Place: Geneva
      ISSN: 1020-8208
      From: UNAIDS