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Dynamique de la politique sociale en Côte d’Ivoire



Côte d’Ivoire es un país estratégico en el mecanismo de Africa occidental. Ocupa una posición determinante en la UEMOA, que constituye para el país la extensión natural de su mercado nacional. En este espacio económico y monetario, ocupa una posición central como polo de difusión. Pero las inflexiones observadas en su dinámica económica y en las políticas de los últimos diez años, así como la elevada tasa de crecimiento de su población, justifica que sea objeto de un estudio de casos en lo concerniente a la política social aplicada en el país.

Después de casi dos decenios, la economía de la Côte d’Ivoire experimenta un proceso de ajuste, como la mayoría de las economías de los países africanos. Sabemos por experiencia que las tensiones asociadas a la aplicación de dichas políticas públicas, siempre restrictivas, apenas dejan un margen de acción para el establecimiento de una auténtica política social. Pese a su difícil situación económica, al participar en la Cumbre Mundial de Copenhague, Côte d’Ivoire se compromete intentar conciliar los polos opuestos, fijándose como objetivo la consecución del desarrollo social mediante la mejora de la tasa de crecimiento de su economía.

Cinco años después de este compromiso, cabría preguntarse por la realidad del mismo y por las modalidades de su concretización. Históricamente ¿cómo se plantea la cuestión social en este país, que no salió de la lógica del partido único hasta apenas hace diez años? ¿Qué intervalos de los “acuerdos de Washington” aprovecha este país en la definición de lo que pretende ser una política social? ¿A qué puede llamarse política social en Côte d’Ivoire y cuáles son los resultados y límites de la misma? ¿Qué lugar ocupan las recomendaciones de la Cumbre Social de Copenhague en el modo de abordar las cuestiones sociales en Côte d’Ivoire? ¿Ha mejorado la eficacia de los servicios públicos en materia de políticas sociales? ¿Qué servicios públicos han mejorado su eficacia en materia de políticas sociales? ¿Cuáles son los principales factores políticos, económicos e institucionales que contribuyen al éxito o al fracaso de políticas sociales duraderas? ¿Qué papel desempeñan las organizaciones nacionales e internacionales de desarrollo, las ONG, y las asociaciones y los organismos de investigación interesados en mayor o menor grado por la cuestión del desarrollo social en la integración de los compromisos adoptados por Côte d’Ivoire durante la Cumbre Social?

Las respuestas a estas preguntas se desarrollan en cuatro puntos.
En el primer punto, a partir de las consecuencias de la crisis económica de estos treinta últimos años, hemos tratado de dilucidar los orígenes de la cuestión social, fuertemente asociada a la reglamentación política. Se ha comprobado que, al principio de los años 90, la economía del país sufrió las consecuencias del éxito que había experimentado en los decenios precedentes. Tuvo que enfrentarse a problemas de finanzas públicas que han conducido al país a permitir reformas de importantes costos sociales. Ante la incertidumbre que conlleva esta situación de crisis económica, los hogares y las personas han desarrollado estrategias de resistencia, que sin embargo no han impedido que baje el nivel de vida ni que se modifiquen los vínculos sociales. La acumulación de los efectos negativos de las políticas económicas en las condiciones de vida justifica el establecimiento de una política social como instrumento político de integración social. Ahora bien, ésta sigue siendo una empresa política fuertemente vinculada a las capacidades del Estado, no solamente de generar un crecimiento económico, sino también de negociar la aplicación de dicha política social a los rodeos de los sucesivos programas de reforma económica. Tal empresa exige al Estado de Côte d’Ivoire una cultura política del ámbito social, prácticamente inexistente en estos momentos, porque aún no se ha deshecho de la lógica del control político por las acciones sociales.

En el segundo punto nos hemos centrado particularmente en los márgenes de acción de que disponía el Estado al adherirse a las recomendaciones de la Cumbre Social de Copenhague. Tras las independencias, las elevadas tasas de crecimiento experimentadas por la economía de Côte d’Ivoire habían permitido al Estado emprender numerosas acciones sociales, caracterizadas por su falta de planificación o planificación insuficiente. Estas acciones eran igualmente instrumentos políticos encaminados a permitir un control y una estructuración sociopolítica, conforme a los deseos de omnipresencia y control del Estado. Estas acciones a favor de la política social se han visto igualmente afectadas por las órdenes de rigor presupuestario impuestas por los programas de ajuste estructural.

A riesgo de dar la impresión de contentarse con las apariencias, al participar en la Cumbre y apoyar la Iniciativa 20/20, Côte d’Ivoire ha demostrado su voluntad de corregir las consecuencias sociales de los ajustes sucesivos mediante el refuerzo de las medidas sociales según la filosofía de la Iniciativa 20/20. Sin embargo, la lectura positiva que puede hacerse de este interés coyuntural llevado a las recomendaciones de la Cumbre Social se matizará a continuación con los compromisos a favor de la perspectiva HPIC. Esta ha ganado la mano a la Iniciativa 20/20, acabando por eclipsarla hasta el punto de que el esquema metodológico propuesto por las organizaciones de las Naciones Unidas nunca ha podido constituir un punto de referencia para la definición de las políticas sociales. Asimismo, la movilización social en torno a los intereses en juego de esta Cumbre habrá sido muy débil, considerando la omnipresencia del Estado y la casi ausencia de actores no gubernamentales. En definitiva, las recomendaciones de la Cumbre Social sólo han influido modestamente en la integración de las presiones a favor de una política social en Côte d’Ivoire. El instrumento de diálogo político y de promoción de la movilización de la Asistencia Pública al Desarrollo, considerada como Iniciativa 20/20, apenas habrá influido en las decisiones adoptadas en materia de desarrollo humano. Côte d’Ivoire intenta llevar una política social sin hacer referencia explícita a las recomendaciones de la Cumbre Mundial. Sin embargo, determinados compromisos adoptados en la Cumbre se recortan con las condiciones de la Iniciativa HPIC que rigen de un modo más consecuente la política social del país. La elegibilidad de la Iniciativa HPIC obliga al gobierno de Côte d’Ivoire a prestar mucha más atención a los sectores sociales fundamentales (salud y educación).

En el tercer punto dilucidamos las contradicciones de la administración pública de Côte d’Ivoire en lo concerniente al establecimiento de mecanismos de integración de la política social, así como el grado de implicación en esta dinámica de los actores institucionales y no gubernamentales. Sin referirse explícitamente a las recomendaciones de la Cumbre Social, las políticas sociales, tal como se elaboran desde los años 90 y culminando en el ambicioso Programa Nacional de Lucha contra la Pobreza, convierten a Côte d’Ivoire en uno de los países pilotos, a pesar de las disfunciones observadas en la ejecución de los programas. La originalidad de la experiencia de Côte d’Ivoire pretende, en su compromiso, seguir políticas de reformas económicas, adoptando al mismo tiempo medidas sociales para combatir la pobreza, lo que le ha valido su admisión para participar en la Iniciativa para la reducción de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPTE). Su participación le obliga a reforzar sus compromisos a favor de la política social, pero sin mejorar realmente las capacidades de las administraciones públicas de gestionar de un modo más adecuado la política social. Además, el Estado, a través de sus administraciones, sigue estando celoso de sus prerrogativas. Aunque se ha demostrado su incapacidad de control absoluto, no muestra una voluntad política de implicar realmente a los actores no gubernamentales, ni en las gestiones encaminadas a la definición de una política social, ni en la aplicación de la misma.

En el cuarto y último punto, mostramos que, después de la Cumbre Social, no se han respetado los esquemas propuestos en el marco de la Iniciativa 20/20 al llevarse al ámbito de la política los compromisos adoptados en Copenhague. El proyecto de desarrollo social adquiere forma más bien en un plan de acción de lucha contra la pobreza contenido en una “matriz de acciones y medidas prioritarias de lucha contra la pobreza”. Considerando la grave situación de endeudamiento que atraviesa Côte d’Ivoire, se ha optado más bien por una política social inspirada en la perspectiva de los posibles beneficios que pueda reportar la Iniciativa HIPC, acoplando la aplicación de un plan de acción a favor del desarrollo social a la gestión de las limitaciones económicas. A través de la oportunidad económica que ofrece la iniciativa HIPC, la perspectiva de la reducción de la deuda tiene primacía sobre el desarrollo social. Al negociar los posibles beneficios de la Iniciativa HIPC, en Côte d’Ivoire se ha optado por un desarrollo social bajo presión, algo alejado del instrumento del diálogo social que constituye la Iniciativa 20/20, así como de los esquemas metodológicos propuestos en la misma. La política social evoluciona en el marco de las modalidades definidas en el Documento sobre parámetros de política económica y financiera para 1998-2000, pero con dificultades de planificación en la ejecución de programas. Y puede temerse que la presión ahogue esta política social tras el plazo de 2001.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Jul 2001
    Pub. Place: Geneva
    From: UNRISD