1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Inequality and Conflict: A Review of an Age-Old Concern



El tema de la relación entre la desigualdad y los conflictos violentos es uno de los más antiguos temas de interés de la economía política. Constituye casi un supuesto universal el decir que una distribución desigual de los recursos y la riqueza generará una rebelión violenta. Y sin embargo, resulta igualmente obvio y está históricamente establecido que una distribución marcadamente asimétrica de los ingresos y la riqueza no siempre, ni siquiera con frecuencia, se traduce en rebelión. Por lo general, este hecho se interpreta como una legitimación de la desigualdad, como que la desigualdad trae consigo cierto grado de poder y represión que es simplemente demasiado grande para superarla, o que existen diversos obstáculos que evitan la acción colectiva.

Christopher Cramer presenta en su documento una exposición general de las principales corrientes de pensamiento sobre el debate desigualdad-conflicto, y se centra en el vínculo que lleva de la desigualdad al conflicto. El autor señala que, a pesar de que la desigualdad y la violencia son una constante en la sociedad humana, los conflictos políticos violentos organizados se presentan únicamente cada cierto tiempo, y entre ellos se intercalan períodos de paz. Sostiene el autor que ello podría deberse a tres razones: (i) la desigualdad podría no ser una causa de conflicto, o quizás no sea una causa necesaria ni suficiente para generar un conflicto violento; (ii) en lugar del simple hecho de la desigualdad, quizás resulten pertinentes ciertas características específicas de la desigualdad; y (iii) quizás haya algo en la intensidad de la desigualdad, medida de distintas maneras, que resulta pertinente para el inicio del conflicto violento (lo cual implica un umbral que podrá variar con las condiciones sociales, políticas y culturales, así como con el nivel promedio de ingresos).

El estudio de la desigualdad por lo general implica el estudio de síntomas y resultados. Esto es cierto sobre todo en el caso de los estudios cuantitativos de grandes muestras sobre las relaciones entre la desigualdad y los conflictos políticos. Sin embargo, Cramer argumenta que para poder entender el vínculo que lleva de la desigualdad al conflicto—en lugar de simplemente intentar definir patrones estadísticos de la regularidad de los eventos—es importante estudiar los factores que producen y apuntalan la desigualdad y la forma en que esto puede relacionarse con el conflicto. Esto es aún más necesario si los estudios cuantitativos de grandes muestras no arrojan resultados inequívocos.

En el presente documento, el autor postula un análisis relacional de la desigualdad y el conflicto y examina distintas concepciones de dicho análisis. En la sección uno se discute si distintas afirmaciones sobre la desigualdad encajan claramente en teorías diferentes de conflicto. En la sección dos se evalúan los diversos argumentos de las ciencias sociales sobre los vínculos entre la desigualdad (principalmente de ingresos) y los conflictos políticos violentos.

Cramer sostiene que la larga historia de intereses en las relaciones entre la desigualdad y los conflictos violentos no ha conocido una progresión equivalente de la teoría o la certidumbre empírica. Queda una enorme indeterminación en los debates sobre los vínculos entre la desigualdad económica y los conflictos políticos violentos. En el documento se destacan las deficiencias empíricas de la gran mayoría de las afirmaciones hechas en esta materia.

En cuanto a las investigaciones que generan un volumen creciente de conocimiento, Cramer sostiene que buena parte de la bibliografía especializada, al enfocársele desde esta perspectiva de afirmaciones encontradas basadas en grandes muestras de países, resulta poco productiva. Dos de las principales razones que explican esta situación son la falta de claridad en los sistemas de categorización y las definiciones y la insuficiencia de datos (sobre desigualdad, violencia política, guerra civil, etc.). Esto último se debe a las carencias y falta de comparabilidad entre gran parte de los datos de los países en desarrollo, y al hecho de que las consecuencias de los conflictos políticos violentos dificultan la recolección de datos fiables.

Si bien las afirmaciones universales sobre el vínculo desigualdad-conflicto no son totalmente convincentes, ha habido cierta reflexión teórica fructífera sobre la desigualdad que podría generar nuevas investigaciones empíricas sobre el papel de ésta en los orígenes y la propagación de conflictos políticos violentos. Cramer opina que debería fomentarse la conducción de nuevas investigaciones para desarrollar estudios de caso comparativos que tengan profundidad histórica y se ocupen de problemas específicos en contextos diversos, a partir de muestras más pequeñas.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 9 Oct 2005
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8194
    From: UNRISD