1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Racial Justice: The Superficial Morality of Colour-Blindness in the United States



En este ensayo, Glenn C. Loury expone una teoría de la “raza” aplicable a las circunstancias sociales e históricas de los Estados Unidos, y esboza una explicación de por qué la desigualdad racial es un problema tan persistente. Brinda un marco conceptual que permite realizar una crítica social de las cuestiones relacionadas con la raza que pueda alentar a políticos e intelectuales a reflexionar sobre este problema, y a promover así la reforma social. Cualquier teoría de la “raza” debe explicar el hecho de que las personas tomen nota de las características corporales super-ficiales de otros seres humanos, y de que concedan importancia a las mismas—por ejemplo, el color de la piel, la textura del cabello o la estructura ósea de la cara. Esta práctica es universal en las sociedades humanas y constituye el punto de partida del análisis del autor. Según Loury, una sociedad “racial” es aquella en la que sus miembros clasifican rutinariamente en grupos a todos los seres humanos con los que se encuentran en dicha sociedad, y en la que este convencionalismo para clasificar a las personas se basa en la identificación de una serie de características corporales visibles. Por este motivo afirma que, en el fondo, la “raza” es una cuestión de “significado social personificado”.

El autor sostiene que la “raza” es un fenómeno social que surge del siguiente modo: un con-junto de seres humanos caracterizados por una variabilidad morfológica son clasificados en subgrupos, a través de una experiencia histórica concreta, que se distinguen por una serie de características físicas. Las expectativas de los agentes ávidos de información giran en torno a estas particularidades, y dichas creencias pueden llegar a ser autoconfirmadoras—las formas en que esto sucede se examinan detalladamente en este documento. Los agentes ávidos de signifi-cado confieren a estos rasgos una importancia social, psicológica e incluso espiritual. Los rasgos raciales llegan a constituir el núcleo de las identidades personales y sociales. Las explicaciones narrativas de la ascendencia se basan en dichas características. Y de este modo surgen los grupos de personas, que se identifican entre sí, comparten sentimientos de orgullo, (des)honor, vergüenza, lealtad y esperanza—y se distinguen en cierto modo por tener estos rasgos raciales en común. Las expectativas razonables en torno a las características corporales objetivamente arbitrarias de las personas, y el significado indescriptible que se confiere a dichas características se reproducen a través de las generaciones, ocupan un lugar en la vida social, parecen naturales y no meramente convencionales, y acaban teniendo profundas consecuencias en las relaciones sociales entre las personas de la sociedad marcada por la raza.

A continuación, Loury defiende la gran importancia que reviste distinguir entre discriminación racial y estigma racial al estudiar este problema. La discriminación racial está relacionada con el trato que reciben los negros, mientras que el estigma racial se refiere a la percepción que se tiene de los mismos. Sostiene que, en la actualidad, la predisposición hacia la recompensa (tratar injusta-mente a las personas en las transacciones económicas formales en base a la identidad racial) supone un obstáculo menor para la plena participación de la población afroamericana en la sociedad de los Estados Unidos que la predisposición hacia el desarrollo (bloquear el acceso hacia los recursos importantes para el desarrollo personal, pero disponibles únicamente a través de transacciones sociales no efectuadas a través del mercado). Si bien los aspectos destacados por Loury se refieren al contexto cultural e histórico específico de la población negra en la sociedad estadounidense, el autor contribuye no obstante, a analizar más detenidamente la base con-ceptual del problema que representa la marginación racial y económica en todo el mundo.

El paradigma del estigma racial explicado por el autor se basa en la observación de que, debido a las peculiaridades históricas y culturales de una sociedad determinada, las características corporales particulares de algunas personas en dicha sociedad pueden llegar a tener con-notaciones muy negativas. Loury sostiene que éste es decididamente el caso de las características específicas de “la raza negra” en la sociedad estadounidense. Con su concepto fundamental—cognición social tendenciosa—trata de pasar del hecho de que las personas utilicen clasificaciones raciales al interrelacionarse, a entender de algún modo la forma en que esto cambia sus explicaciones causales de lo que observan en el mundo social. La principal pregunta del autor es la siguiente: ¿cuándo la “raza” de las personas sujetas a circunstancias sociales difíciles da lugar a que los grandes observadores consideren que las desventajas experimen-tadas por dichas personas constituyen un problema societal?

Partiendo del concepto de cognición social tendenciosa, el autor defiende que la desigualdad racial duradera en los Estados Unidos es consecuencia de una falta de apoyo político a las reformas políticas que benefician a los negros, y que esta falta de apoyo político obedece a que los negros son considerados como un grupo racial estigmatizado, que “tiñe” las explicaciones causales que las personas ordinarias dan normalmente a las diferencias raciales que observan. En la imaginación pública, la asociación tácita de “raza negra” con “falta de valía” deforma los procesos cognitivos y promueve atribuciones causales esencialistas equivocadas. Los observa-dores tienen dificultades para identificarse con la complicada situación de las personas que, a su parecer (erróneamente), “están cosechando lo que han sembrado”. A su vez, esta tendencia a considerar las discrepancias raciales un problema más bien comunitario que social, fomenta cada vez más la desigualdad, ya que, al no tener lugar iniciativas reformistas, persisten las difíciles condiciones sociales de muchos negros, se refuerzan por consiguiente las connotaciones sociales negativas asociadas a su raza, y se reproducen los procesos sociocognitivos con pre-juicios raciales, lo que completa el círculo.

Sobre la base de este análisis social, Loury sostiene que la posición filosófica de la “ceguera racial”—según la cual las políticas públicas deberían ignorar las identidades raciales de los ciudadanos, por lo que deben ser “ciegas” ante la raza—es moralmente insostenible.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 May 2004
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8194
    From: UNRISD