1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Ethnic Structure, Inequality and Governance in the Public Sector: Malaysian Experiences



Este documento analiza la experiencia de Malasia en la gestión de los “desequilibrios” étnicos—entre la “comunidad indígena” y la “comunidad inmigrante”—que creó enormes obstáculos para las relaciones interétnicas integradoras. La Parte I da una perspectiva general sobre la creación de una sociedad plural y la división étnica del trabajo. La Parte II trata de la utilización de la Nueva Política Económica (NPE) para desmantelar la división étnica del trabajo y sus repercusiones en la administración del sector público. La Parte III examina como una combinación de representación étnica, distribución de poder y dominio impuso cierto grado de estabilidad en el sistema político.

Una clasificación oficial elemental posterior a 1970 divide la población en dos grupos: los “bumiputera”, es decir la población indígena, y las personas que no forman parte de este grupo. En Malasia peninsular, la mayoría de los bumiputera son los malayos. Los bumiputera de Sabah y Sarawak son los pueblos indígenas de diversas comunidades. En el caso de Malasia, los que no son bumiputera son principalmente chinos e indios, que hoy en día son en su mayoría descendientes de inmigrantes de la era colonial.

Una “división étnica del trabajo” se produjo cuando el capitalismo colonial creó pautas de desarrollo desequilibrado y disparidades socioeconómicas. En su forma más cruda, los patrones de desigualdad se debían a la asignación de trabajadores de diversos orígenes étnicos a distintos sectores y tareas. Los estereotipos como el del “agricultor malayo”, el “comerciante chino” y el “criado indio” reflejan esta idea a grandes rasgos.

La diversidad étnica y la división étnica del trabajo han hecho que se califique la sociedad malasia de “sociedad plural” cuyas “divisiones étnicas” impulsan a los políticos a “comunalizar” los problemas y a los encargados de formular políticas a discriminar sobre la base de la diferenciación étnica. Las discordias étnicas a menudo se consideraban disputas entre “el poder político malayo” y el “dominio económico chino”, en particular cuando, después de la independencia, el capitalismo del laissez-faire no pudo corregir las desigualdades en la distribución de ingresos y las tasas de pobreza, desempleo y movilidad social. El mayor fracaso de la gestión estatal de las relaciones étnicas se produjo el 13 de mayo de 1969 cuando la capital, Kuala Lumpur, se vio sumida en la violencia étnica.

Después de estos acontecimientos el Estado tenía básicamente dos soluciones para las tensiones raciales. La primera solución era formar el Barisan Nasional (BN, o Frente Nacional) ampliando la coalición que existía antes de 1970, llamada la Alianza. En el poder desde 1974, la fuerza del BN se basa en un marco de gestión de las relaciones interétnicas. El BN aplica una distribución relativamente estable de oportunidades para la representación electoral, y acuerdos funcionales para la distribución del poder. Pero la formulación de la política no está influenciada proporcionalmente por las etnias. El dominio de la Organización Nacional para la Unidad Malasia (UMNO, por sus siglas en inglés) es un “hecho” de la colaboración del BN dado que los malayos constituyen la mayor parte del electorado, y la UMNO siempre ha ganado la proporción más grande de los escaños parlamentarios del BN. Un aspecto crucial de este acuerdo “mayoritario” de distribución de poder es que el primer ministro y sus adjuntos sean malayos, y que sean malayos los que estén a la cabeza de los ministerios más importantes. Para los socios de la UMNO, formar parte del BN les permite intercambiar su oposición por un poco de influencia en el gobierno en la medida en la que el partido aporta los votos de “su” comunidad.

La segunda solución vino de la NPE, que dependía de intervenciones masivas del Estado para “erradicar la pobreza con independencia de la raza” y “reestructurar la sociedad para eliminar la identificación de la raza con la función económica” aumentando la parte del capital empresarial de los bumiputera, en su mayoría malayos, y creando nuevas clases medias y profesionales malayas. En consecuencia, el sector público procuró oportunidades económicas, de inversión y educación a los malayos; reguló los negocios, tanto nacionales como extranjeros, usando medios legislativos, procedimientos burocráticos y cuotas étnicas para la participación y el empleo; invirtió para aumentar la tasa de propiedad empresarial malaya; y sirvió de fideicomisario de los intereses económicos malayos.

Al obtener nuevas funciones, más recursos y apoyo político, las empresas públicas estatales y las corporaciones estatales de desarrollo económico proliferaron, lo que tuvo importantes consecuencias para el gobierno del sector público. Primero, cada vez más malayos comenzaron a dominar la administración pública, en cuanto a la contratación de personal, capacitación, despliegue y promoción a niveles superiores administrativos y profesionales. Segundo, la administración y la regulación se hacían cada vez más étnicizadosas. Surgió una división étnica entre el sector público y el privado cuando el sector público aplicó cuotas y metas étnicas en varios ámbitos socioeconómicos y utilizó subsidios y descuentos para contrarrestar “la falta de competitividad de los bumiputera”. Por consiguiente, “la incompetencia del sector público” se contrastaba habitualmente con “la eficacia del sector privado”. El sector público y el sector privado llegaron a coincidir en algunos ámbitos en la comunidad malaya. Los intereses compartidos del partido malayo, la burocracia y los intereses de las clases hicieron borrosa las diferencias entre “la empresa social malaya” y el “negocio privado malayo”. Después de 1981, las políticas de “Malasia como empresa pública” y de “privatización” subordinaron el sector público al sector privado, lo que creó nuevos problemas de gobernabilidad a medida que los conglomerados malayos—algunas veces formando sociedades en participación con capital no malayo—se convirtieron en “oligopolios politizados” que se escapaban de cualquier regulación o investigación a fondo. Por eso, mientras que la NPE derrumbó la anterior división étnica del trabajo, su forma de gobierno etnicizado reafirmó una “identificación étnica con sectores socioeconómicos”.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 15 Dec 2005
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8186
    From: UNRISD