1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Business Responsibility for Sustainable Development



En los últimos años, otra figura se ha unido a las agencias y actores ocupados en promover el desarrollo sostenible: los grandes consorcios empresariales. El apego creciente de sus directivos a conceptos como ciudadanía empresarial o responsabilidad social de las grandes empresas, sugiere que este sector de los negocios está comenzando a reestructurar sus relaciones con el medio ambiente al igual que con la multiplicidad de los interesados que se afectan por la actividad empresarial. Esta situación evolutiva contrasta en forma marcada con la que había anteriormente, cuando se consideraba que los grandes consorcios empresariales eran culpables de una gran parte del deterioro ecológico del planeta e insensibles ante las necesidades de determinado tipo de interesados.
    En este documento se ponen en tela de juicio las afirmaciones de algunos sectores empresariales en cuanto a que un número creciente de grandes compañías están adoptando políticas y prácticas conducentes a la promoción del desarrollo sostenible, especialmente en los países en desarrollo. Después de describir diversos casos de desarrollo institucional de los años 90, en los que pareciera haberse promovido la responsabilidad empresarial a favor del medio ambiente y de lo social, en el documento se pondera la situación actual, destacando en particular la naturaleza incipiente y parcial del cambio. Se prosigue examinando la posibilidad de que haya fuerzas o condiciones adecuadas que permitan escalonar iniciativas relacionadas con la responsabilidad empresarial, y se identifican algunos de los factores motrices más importantes que están impulsándola. La razón por la cual algunos sectores del mundo de los negocios están cambiando, tiene menos que ver con la preocupación ética recién adoptada por algunos ejecutivos empresariales en lo tocante al medio ambiente y a la condición social del planeta, que con factores económicos, políticos y estructurales. Dichos factores son: las llamadas oportunidades para “que todos ganen”, la posibilidad de tener mayor ventaja en la competencia con las demás empresas, la “gestión de una imagen favorable”, el poder de los grupos de presión y de los consumidores, la regulación o la amenaza de regulación, y los cambios en la forma como la producción y la comercialización están siendo organizadas a nivel mundial.

    Esos factores que impulsan cambios pueden alentar a las corporaciones para que sean más responsables ante las preocupaciones ambientales y sociales. Sin embargo, se considera que probablemente ese proceso de cambio seguirá siendo bastante fragmentado, propagado de modo poco uniforme desde el punto de vista de empresas, países y sectores y, desde la perspectiva del desarrollo sostenible, sumamente contradictorio. Esta agenda bastante reducida y dispar, no refleja tan sólo el hecho de que el proceso de cambio sea de origen reciente; refleja también la forma como las compañías deciden responder a los impulsos de cambio económico, político y estructural. Son respuestas que a menudo implican proyección de la imagen empresarial, relaciones públicas y ajustes relativamente menores en los sistemas y prácticas de gestión en vez de cambiar significativamente las repercusiones sociales y ecológicas de las actividades de las empresas.

    En la última sección del documento se reflexiona sobre la forma de impulsar “a fondo” y progresivamente, las tendencias relacionadas con la responsabilidad de los empresarios en torno al medio ambiente y lo social, a fin de que puedan contribuir de manera más significativa al desarrollo sostenible. Se comienza preguntando si el enfoque dominante, actualmente en boga, centrado en la promoción de “iniciativas voluntarias” y “asociaciones”, pudiera ser eficaz. Si bien, de dichos arreglos institucionales pueden derivarse beneficios importantes, puede haber también una desventaja considerable que frecuentemente se ignora. Para que muchas de las iniciativas voluntarias tengan éxito, se requiere de un cierto marco institucional, por ejemplo, leyes básicas relacionadas con la libertad de información y de divulgación, instituciones fiscalizadoras y pujanza de la sociedad civil. Puede ser que esas condiciones no estén presentes en muchos países. Además, ciertas iniciativas, tales como códigos de conducta y sistemas de certificación, a menudo han sido diseñadas por actores del Norte, ya sean gobiernos, ONGs o intereses empresariales. Es muy común que se margine a gobiernos y ONGs del Sur de los procesos de toma de decisiones que les afectan. Con demasiada frecuencia se pretende que las iniciativas voluntarias substituyan a la reglamentación gubernamental cuando, de hecho y en muchos casos, las diversas formas estatales de legislación y de sanción constituyen lo que motivó de partida tales iniciativas, y son cruciales para su éxito.

    Pese al atractivo obvio de las “asociaciones” por sus características de pragmatismo y cooperación que, por ejemplo, involucran a las empresas junto con las agencias de las Naciones Unidas o con las ONGs, surgen varias interrogantes sobre sus repercusiones. Lo que más preocupa son los problemas relacionados con los criterios demasiado flexibles que a menudo utilizan las Naciones Unidas y otras organizaciones para escoger a sus socios empresariales; la forma como se acalla a las voces más críticas en tanto que ONGs y agencias de las Naciones Unidas se acercan más al mundo de los negocios, así como el problema del “cautiverio institucional” a medida que las empresas influyen en los procesos de adopción de decisiones pertenecientes a la esfera pública.

    Tal vez la mayor preocupación en cuanto a algunas formas de iniciativas voluntarias y de asociación, es que pueden debilitar los factores claves que impulsan el sentido de responsabilidad empresarial, a saber: reglamentación gubernamental, negociación colectiva y ciertas formas de activismo de la sociedad civil. Si se examina la historia de la responsabilidad empresarial en torno al medio ambiente y lo social, así como algunas de las reformas principales de las políticas y prácticas empresariales, se advierte que uno de los factores mencionados o una combinación de los mismos han sido cruciales.

    El documento termina pidiendo “un replanteamiento de la reglamentación y de la asociación”. Ciertas formas de “regulación conjunta” tienen la posibilidad de jugar un papel importante en esas consideraciones, por ejemplo: los llamados “acuerdos negociados” entre gobierno y empresas, y la “regulación civil”, en la cual las ONGs, los consumidores y los sindicatos influyen considerablemente en la determinación de estándares y normas que moldean las relaciones de las empresas con la sociedad y con el medio ambiente. La clave del éxito de la regulación conjunta no radica solamente en los aspectos “leves” como el diálogo y el compromiso, sino también en los “duros” como las sanciones gubernamentales; en las leyes relativas a la libertad de información y de su divulgación; en la libertad de asociación y negociación colectiva; junto con diversas formas de protesta de la sociedad civil.

    A fin de evitar la proliferación de códigos de conducta y sistemas leves de certificación y de rendición de cuentas es importante que haya algún grado de armonización y de adhesión a normas superiores. Ello implica que deben tomarse más en cuenta los códigos y marcos de referencia internacionales, los cuales toman como puntos de referencia las normas acordadas internacionalmente, normas contenidas o implícitas en documentos tales como Agenda 21, las convenciones sobre derechos humanos y las de la OIT. Debería tener también un papel más destacado la “verificación autónoma” de los códigos de conducta, de los sistemas de gestión ambiental de las empresas y de la asociación Naciones Unidas-sector empresarial. Empero, se requiere dar mayor atención a la condición social y de legimitidad de los verificadores. Replantear las asociaciones en general no sólo implica atender las preocupaciones mencionadas anteriormente, sino también reconocer la necesidad de forjar una movilización más fuerte de la sociedad civil para el cambio, fortaleciendo los vínculos entre ecologistas, grupos de consumidores, ONGs con intereses sociales y sindicatos.
    • Publication and ordering details
    • Pub. Date: 1 Jan 2000
      Pub. Place: geneva
      ISSN: 92-9085-022-1
      From: UNRISD