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Managing Ethnic Relations in Post-Crisis Malaysia and Indonesia: Lessons from the New Economic Policy?



En este documento se abordan algunos de los problemas en el manejo de las relaciones étnicas en Asia Sudoriental posterior a la crisis financiera de julio de 1997. A tales efectos, se comparan las experiencias de Indonesia y Malasia.

De todos es sabido que la crisis financiera en Indonesia condujo al colapso económico que, a su vez, favoreció el desarrollo del movimiento popular “reformista”, Reformasi, mismo que acabó con el régimen del Nuevo Orden del Presidente Suharto, mantenido durante tres decenios. La implosión política y económica del país provocó consiguientemente algunos brotes de violencia étnica—contra la población china; entre las comunidades cristianas y musulmanas en Maluku, y entre dayaks y madureses en Kalimantan. Durante el régimen del Nuevo Orden ya se habían dado casos de animadversión étnica, y algunos de los brotes más recientes habían surgido poco antes de que el régimen de Ramen Suharto entrara en crisis. Sin embargo, los principales brotes de violencia étnica posteriores a la crisis fueron mucho más graves que los anteriores en diver-sos aspectos. La escalada de violencia fue mucho mayor y abarcó localidades geográficas muy diversas. Sus causas, puntos álgidos y antagonistas han sido extremadamente complejos. En al-gunos casos, las consecuencias han sido tan graves desde el punto de vista de la seguridad, que, junto con las batallas secesionistas libradas en Aceh e Irian Jaya, estos brotes han llegado a considerarse algunas veces como señales de que el Estado indonesio se podría desintegrar.

Por el contrario, excluyendo la polémica de bajo nivel sobre determinados asuntos, el litigio polí-tico en Malasia después de la crisis ha estado generalmente exento de las tensiones étnicas, en particular entre malayos y chinos, que con tanta frecuencia habían eclipsado la política en tiempos anteriores. En su lugar, ha surgido una original política de desacuerdo, también conocida popu-larmente como reformasi (por la experiencia de Indonesia), en torno a una coalición de partidos y agrupaciones de la oposición, que se distinguen por la diversidad de su asociación étnica, sus afi-liaciones religiosas y sus compromisos ideológicos. Aún es pronto para determinar exactamente el éxito que tendrá este movimiento, pero lo cierto es que ya ha realizado algunos experimentos au-daces con respecto a formas alternativas de cooperación interétnica.

En resumen, resulta paradójico que Indonesia, donde normalmente no se pensaba que fueran a surgir grandes problemas interétnicos, tuviera que enfrentarse a brotes importantes de violencia en algunas de sus regiones; mientras que Malasia, considerada una sociedad étnicamente divi-dida, mantuviera unas relaciones interétnicas estables.

Entre otros aspectos, el fuerte contraste observado en los resultados, ha llevado algunos políticos y analistas de Indonesia y Malasia a sostener que, durante la época posterior a la crisis, Malasia evitó las recriminaciones interétnicas debido a los benéficos efectos sociales y políticos de su programa de acción positiva, a gran escala, conocido como la Nueva Política Económica (NPE). Extrapolando este razonamiento, algunos observadores han sugerido que la Indonesia posterior a la crisis nece-sita alguna variedad de la NPE de Malasia, para evitar o reducir al mínimo las tensiones étnicas.

Sin descartar algunos de los principios subyacentes y más generalizados de la NPE sobre una distribución interétnica equitativa de la riqueza a través de programas de acción afirmativa, en estas páginas se señala que la NPE de Malasia nunca se limitó estrictamente a la etnicidad y las relaciones étnicas. Abarcó políticas estatales que afectaron a las identidades étnicas, el reparto interétnico de poderes, y una distribución de los beneficios del desarrollo con una orientación fun-damentalmente étnica; sin embargo, no se limitó exclusivamente a estas cuestiones.

En su momento de apogeo, la NPE proporcionó un marco político general que presupuso una gran capacidad para la formulación de políticas, la firme intervención del Estado en la economía, la re-gulación burocrática y formas de gobierno generalmente asociadas con el estado de desarrollo de Asia Oriental. Asimismo, la NPE coincidió con algunos cambios operados en la economía mun-dial, como la nueva división internacional del trabajo vinculada a la internacionalización de la industria manufacturera. Por consiguiente, si bien se pensaba que la concepción de la NPE era “étnica”, su aplicación y adaptaciones posteriores cambiaron radicalmente la estructura de clases de la sociedad malasia, alteraron el equilibrio de poderes entre las diferentes agrupaciones económicas y sociales, y consolidaron el papel del Estado en la economía.

¿Puede repetirse este programa masivo de “ingeniería social” en la Indonesia posterior a la crisis, cuando las condiciones socioeconómicas generales de este país son tan diferentes de aquellas a las que se enfrentó Malasia cuando emprendió seriamente su NPE entre 1970 y 1990? ¿Hasta qué punto redujeron o intensificaron periódicamente los efectos de la NPE la tensión interétnica? Si una va-riante de la NPE puede ser útil para manejar las tensiones interétnicas, ¿cuál podría ser? Por último, ¿qué diferencias entre los Estados, en lo que respecta a su capacidad de manejar inmediatamente las consecuencias desestabilizadoras de la crisis de julio de 1997, justifican la obtención de resultados tan diferentes en materia de relaciones étnicas en Indonesia y Malasia? Este documento responde a algunas de estas preguntas, con el objetivo de ayudar a comprender mejor los conflictos étnicos de ambos países.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Aug 2004
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8194
    From: UNRISD