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Back | Programa: Género y desarrollo

The Political and Social Economy of Care in a Development Context: Conceptual Issues, Research Questions and Policy Options



El cuidado, el término “cuidado” es utilizado en el sentido más amplio (remunerado o no), es fundamental para el bienestar de los seres humanos y para el modelo de desarrollo económico. Algunos analistas resaltan la importancia del cuidado para el dinamismo y crecimiento económicos. Otros conciben el cuidado desde una perspectiva mucho más amplia, como parte de la estructura social y elemento integral del desarrollo social. En opinión de estos últimos, los derechos ciudadanos han omitido la necesidad de dar y recibir cuidado. A fin de superar el sesgo de género que se encuentra tan profundamente arraigado en los sistemas de protección social y lograr una ciudadanía verdaderamente incluyente, el cuidado debe convertirse en una dimensión de la ciudadanía con derechos equivalentes a aquellos que tienen que ver con el empleo.

La forma en que la sociedad aborda los problemas relativos al cuidado tiene importantes consecuencias para la igualdad de género, ya sea que se aumenten las capacidades y opciones de las mujeres y los hombres, o se perpetúe el confinamiento de las mujeres a las funciones tradicionales relacionadas con la feminidad y la maternidad. Al mismo tiempo, el criterio con que se responde al cuidado está indisolublemente ligado a otras estructuras de desigualdad, en particular a los conceptos de raza y clase social. Históricamente, en una diversa gama de países, las mujeres pertenecientes a grupos raciales y étnicos desfavorecidos han tendido a proveer servicios de cuidado para satisfacer las necesidades de los grupos sociales más poderosos, al tiempo que desatienden y colocan en segundo plano sus propios requerimientos de cuidado. De allí que los análisis del cuidado que falsamente presentan los intereses de las mujeres como un elemento homogéneo resulten sumamente problemáticos.

Este documento describe la evolución de las ideas sobre género y cuidado, al tiempo que examina algunas de las principales corrientes analíticas que han contribuido a este debate. El análisis de la documentación que se ha publicado sobre este tema está muy lejos de ser exhaustivo. Además está sesgado e se inclina a relacionar los análisis del cuidado desde una perspectiva de género en los países en desarrollo con algunos trabajos conceptuales y teóricos sobre el cuidado que, en la mayoría de los casos, tienen como punto de referencia a las economías capitalistas desarrolladas.

La primera sección analiza la contribución de la economía feminista a la conceptualización, medición y valoración de la economía no remunerada, incluido sus componentes de cuidado. En la arena de la economía feminista se han dado importantes debates sobre la forma de conceptualizar las relaciones entre, por una parte, la acumulación de capital basada en el mercado (la economía de bienes) y, por la otra, la reproducción social no basada en el mercado (la economía del cuidado no remunerado), al tiempo que se reconocen plenamente las divisiones y diferencias reales que existen entre las dos. Esto ha resaltado las diferencias entre los distintos componentes de la economía no remunerada y realzado el tema del cuidado y sus características específicas (la dificultad de elevar la productividad y la “enfermedad de los costos” que va de la mano). Las dinámicas económicas del sector del cuidado remunerado—componente cada vez mayor del producto interior bruto (PIB) en las economías más desarrolladas, e igualmente una importante fuente de empleo, en especial para las mujeres—reciben cada vez más atención, en particular la tendencia de los proveedores del mercado a recurrir a estrategias de contratación de mano de obra con salarios bajos y alta rotación, que prestan servicios de cuidado de poca calidad. La documentación analizada realza la urgente necesidad de formular una estrategia económica que se sustente en una mejor organización y en coaliciones más amplias de los trabajadores del cuidado, si se quiere evitar el deterioro de los niveles de cuidado y que los trabajadores del sector queden aún más a la zaga de otros trabajadores en cuanto a condiciones salariales y laborales.

Examinando el tema del cuidado desde las distintas perspectivas disciplinarias de la política social y la sociología, los análisis de los regímenes de bienestar desde la óptica del género han contribuido a teorizar el cuidado de diversas e importantes formas, algunas de las cuales coinciden con el trabajo de los economistas feministas. Entre los aportes positivos de estos trabajos, que se examinan en la sección 2 del documento, cabría destacar su dimensión comparativa, que se basa en el análisis del régimen, y las preguntas que formula sobre una amplia gama de políticas relacionadas con el cuidado en un marco comparativo. Si bien la mayor parte de esta bibliografía se basa en los estados benefactores institucionalizados de las economías capitalistas avanzadas, los marcos comparativos e institucionales propuestos constituyen un cimiento conceptual útil para reflexionar sobre el cuidado en otros contextos.

Las instituciones que participan en la prestación del cuidado pueden visualizarse conceptualmente en la forma de un diamante de cuidado, en el cual se integran la familia o el hogar, los mercados, el sector público y el sector no comercial (incluida la provisión de cuidado por parte de la comunidad y los voluntarios). Los límites de las distintas responsabilidades a menudo varían en respuesta a las demandas de las redes sociales y los grupos de interés organizados (por ejemplo, los sindicatos y las agrupaciones de mujeres), así como en razón de la acción del Estado. La noción de que los países se desplazan con frecuencia de un sector a otro es importante porque desmiente la idea, profundamente arraigada en el discurso de la modernización, de la existencia de un sendero lineal que recorren todos los países con un cambio inevitable de la provisión “privada” (familiares y voluntarios) del cuidado a la provisión “pública” (a cargo del Estado y el mercado).

En ocasiones se supone (equivocadamente) que si los responsables de la formulación de políticas se ocupasen del problema del cuidado, la única respuesta posible sería brindar algún tipo de pago en efectivo a las mujeres (por ejemplo, salarios por el trabajo doméstico o pensiones para las madres). Si bien algunos defensores de los derechos de la mujer pueden haber reivindicado demandas de esta naturaleza en el pasado, no es el tipo de protección social que los feministas de hoy priorizan. Lo ideal sería que la sociedad reconociera y valorara la importancia de las distintas formas de cuidado, pero sin reforzar la labor de cuidado como una actividad que sólo las mujeres pueden y deben realizar, habida cuenta de las bien conocidas consecuencias adversas que entraña esta vinculación con el género: la precariedad financiera de la mujer y su exclusión del ámbito público.

Existe una enorme diversidad de respuestas al tema del cuidado en las políticas actualmente vigentes, probablemente mayor que la que se ha dado a otras contingencias como las enfermedades o el desempleo, y con distintas implicaciones para la igualdad de género. Los defensores de la igualdad de género han formulado una serie de propuestas dirigidas a superar las numerosas desventajas que enfrentan casi todas las mujeres en razón de sus responsabilidades como proveedoras del cuidado; algunas de dichas propuestas buscan también incitar a los hombres a que dediquen más tiempo a la tarea del cuidado. No obstante, existen conflictos entre las distintas propuestas hechas en cuanto al deseo de apoyar y valorar el cuidado y liberar a la mujer del confinamiento de la provisión de cuidado con el fin de permitirle tener una presencia más activa en el escenario público. Existe una amplia gama de intervenciones de política posibles: remuneraciones en la forma de subvención al proveedor de cuidados o un salario ciudadano (opción más neutra en cuanto al género que la pensión a las madres); exenciones tributarias; distintos tipos de permisos laborales remunerados y no remunerados; créditos de previsión social y servicios sociales. Este documento examina algunas de estas opciones. El análisis que realizan los investigadores de las políticas sociales feministas sobre los resultados de estas distintas medidas en los países donde se han aplicado ofrece lecciones útiles para aquellos que apenas comienzan a incursionar en el área de la política del cuidado.

La sección final del documento está dedicada al renovado interés en la política social que ha venido surgiendo tras la ola del neoliberalismo en los años 80 cuyo epítome fue el “estado de inversión social”, que supuestamente se centraba en el bienestar productivo y activo y en la inversión en oportunidades para los niños. ¿Qué implicaciones pueden tener estas ideas para la reformulación de la política social? ¿Qué cabida pueden tener las cuestiones relacionadas con el cuidado? ¿La igualdad de género y las demandas de servicios y apoyo por parte de los movimientos de mujeres pueden conseguir respuesta en esta nueva visión de bienestar?

  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Jun 2007
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1994-8026
    From: UNRISD