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Corporate Environmental Responsibility in Singapore and Malaysia



Singapur y Malasia, países vecinos de Asia sudoriental, tienen una reputación ambiental contrastante. La pequeña ciudad-Estado de Singapur, con una población de cuatro millones y una densidad de población de aproximadamente 6.150 personas por kilómetro cuadrado, a menudo se considera una ciudad ecológica modelo. La reputación reside parcialmente en sus esfuerzos por controlar la congestión y polución urbanas, así como el mantenimiento de las zonas verdes en las zonas edificadas. Malasia, por otra parte, con una población de aproximadamente 20 millones de personas distribuidas entre la península comparativamente urbanizada y los Estados menos desarrollados de Sabah y Sarawak, ofrece una imagen ambiental muy pobre. La deforestación, la pérdida de biodiversidad y la marginación de las poblaciones indígenas en las decisiones relativas a la gestión de recursos, contribuyen considerablemente a esta imagen negativa.

El comportamiento ambiental comparativo real es mucho más difícil de juzgar de lo que pueda parecer a primera vista, y menos aún porque el PIB per cápita de Malasia es un tercio del de Singapur. En cuanto a los ingresos actuales, Singapur se encuentra entre los diez países más ricos del mundo, pero aún debe aceptar oficialmente la condición de país desarrollado, lo que traería consecuencias económicas y obligaciones internacionales, incluyendo posiblemente responsabilidades con arreglo a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Dejando a un lado las reservas del gobierno, la prosperidad de Singapur posiblemente convierte las expectativas de Occidente con respecto a la responsabilidad ambiental, en un indicador importante de resultados, en particular porque su economía se basa en la inversión de empresas transnacionales extranjeras. Por otra parte, Malasia lucha aún por llegar a ser una sociedad industrial. Aproximadamente una cuarta parte de la fuerza de trabajo labora en el sector de la agricultura, y casi la mitad de la población vive alejada de las zonas urbanas. Los legisladores de Malasia han demostrado voluntad para reforzar la protección ambiental, y aún puede llegar a ser un país de altos ingresos, al tener zonas rurales en el país reconocidas como áreas protegidas, en mayor proporción que en muchos países industriales más viejos. Esta expectativa puede ser razonable, dada la importancia ecológica de los bosques tropicales.

En Singapur y Malasia puede estar justificada, aunque por razones diferentes, la defensa de iniciativas ambientales voluntarias empresariales—entendidas como medidas adoptadas para minimizar los efectos ambientales y fomentar la conciencia sobre los mismos, que no hayan sido exigidas por reglamentación gubernamental.

Singapur es la sede regional de muchas empresas transnacionales con filiales en toda Asia sudoriental. Las exigencias de demostrar un firme compromiso ambiental en Singapur, en particular cuando éste se extiende a la huella ecológica de las organizaciones empresariales, pueden acelerar el papel de liderazgo ambiental que pueden desempeñar las empresas transnacionales. Como “estado de desarrollo”, la prioridad de Singapur ha sido potenciar al máximo las oportunidades económicas, al tiempo que proteger a las organizaciones empresariales del examen de las ONG o de la comunidad más extensa. En consecuencia, aunque los ingresos per cápita superan actualmente los de muchos países industriales más antiguos, el interés en la responsabilidad ambiental está a la zaga de lo que puede esperarse sobre la base de la experiencia de Occidente.

La preocupación ambiental en Malasia ha experimentado un mayor crecimiento que en Singapur, a juzgar por la actividad de las ONG, que procuran aplicar una presión informal en el comportamiento empresarial y regulador. La vigilancia de grupos de presión internacionales también es importante para la industria basada en la explotación de recursos naturales, lo que supone una presión adicional para las iniciativas ambientales voluntarias. Los ingresos cada vez mayores, una presencia importante de las empresas transnacionales y la aceptación oficial de grupos locales de presión ambiental indican que las iniciativas voluntarias están preparadas para desempeñar un papel cada vez más importante en Malasia. Esta probabilidad es aún mayor debido a los esfuerzos desplegados por el Banco Mundial para fomentar la reglamentación “informal”, previendo la presión comunitaria en las empresas para que mejoren sus resultados ambientales, y otras formas nuevas de formular la política ambiental.

Las influencias que fomentan las iniciativas ambientales voluntarias, los tipos de medidas adoptadas y la medida en que éstas pueden reemplazar otras formas de reglamentación ambiental constituyen la base del debate en este documento. Comienza con un estudio de las motivaciones que se considera fomentan las iniciativas voluntarias por encima de otras formas de fomentar la mejora ambiental. A continuación se discute la medida en que la acción voluntaria debería considerarse una alternativa a la reglamentación gubernamental, observando, entre otras cuestiones, que dicha acción a menudo está estrechamente relacionada con la aplicación reglamentaria. La discusión se centra entonces en un estudio de las iniciativas ambientales voluntarias empresariales en Singapur y Malasia, basado en los resultados originales de una encuesta obtenidos de algunos ejemplos de empresas transnacionales de propiedad extranjera en ambos países. En la última sección se comenta la importancia de la acción voluntaria observada en Singapur y Malasia.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Apr 2001
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8216
    From: UNRISD