1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Needs, Rights and Social Development



Este documento se basa en un discurso pronunciado por Rodolfo Stavenhagen durante la conferencia “Asumir la Responsabilidad para el Desarrollo Social”, organizada en Ginebra el 29 de junio de 2000, por el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD). La conferencia se llevó a cabo durante la revisión quinquenal de la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social.

En el documento se examina la evolución de los derechos y su vínculo con el desarrollo social. Según Stavenhagen, las economías de libre mercado y la mundialización, lejos de facilitar soluciones a los problemas más graves del mundo, como la pobreza, tienden a exacerbarlos. Señala que la idea del desarrollo humano y social se ha convertido en el “hijastro” de las prioridades internacionales y que, retórica aparte, el desarrollo no siempre tiene en cuenta los valores humanos y los objetivos sociales, sino que, por el contrario, a menudo se confunde con el desarrollo económico.

Todos los seres humanos deben satisfacer sus necesidades materiales, culturales, sociales y espirituales, y el propósito de las estrategias y políticas de desarrollo es contribuir a que se cumpla tal objetivo. El desarrollo debe atender las necesidades de las personas, especialmente los pobres, lo que significa que dichas necesidades deben estar contempladas en las estrategias de desarrollo y formularse para abordar directamente la cuestión; es decir, no como una idea secundaria deseable de último momento, sino como eje de la filosofía del desarrollo.

Stavenhagen también afirma que el desarrollo—al margen de su definición—no sólo debe ser considerado como un proceso de acumulación o de cambio, sino más bien como un bien colectivo, hasta el punto de hacer frente a las necesidades comunes de grupos sociales y culturales específicos. Algunas veces el problema es el “desarrollo” en sí, cuando se impone sin tener en cuenta las peculiaridades de contextos específicos.

La mayoría de las necesidades humanas se han considerado, en el contexto actual, como derechos legítimos a los que los ciudadanos pueden aspirar, y que la sociedad en general está obligada a respetar y asegurar. Las luchas para satisfacer las necesidades han resultado en que éstas últimas se hayan convertido en derechos, los cuales a su vez, han llegado a ser el marco jurídico y legítimo de acciones políticas y sociales emprendidas en los Estados modernos.

Sin embargo, según Stavenhagen, las estrategias de desarrollo nacional no siempre se modificaron con base en estos principios. En su lugar, las estrategias de desarrollo se subordinaron a objetivos generales de crecimiento en el mercado mundial emergente. Una de las grandes ilusiones de las últimas décadas ha sido que las fuerzas del mercado por sí solas, puedan sacar de la miseria a los países más pobres y a las poblaciones más pobres de todos los países. Evidentemente, el desarrollo no sólo puede dejarse en manos de los mercados. Esta opinión se refleja en lo que Stavenhagen denomina la, “actualmente de moda”, Tercera Vía en la esfera política según la cual, tanto la comunidad como el mercado tienen un papel que desempeñar en el desarrollo, y los excesos del mercado pueden ser controlados a través de regulaciones.

Stavenhagen sostiene que las políticas de desarrollo formuladas para aliviar la pobreza, superar la exclusión social y reducir las desigualdades categóricas persistentes; deben centrarse en las necesidades y los derechos de categorías o grupos específicos de la sociedad. Pero deben hacerse en ámbitos que hagan una diferencia, tales como: las actividades productivas, la posesión y el control de los medios de producción y los resultados del trabajo, la organización del lugar de trabajo, los procesos para la toma de decisiones, en marcos jurídicos que propicien la participación autónoma, el respeto por las diferencias culturales e identidades sociales y, por supuesto, el gobierno democrático.

Concluye señalando que la visión de un futuro que incluya objetivos socialmente valorados debe basarse sobre el entendido de que el mejor modo de atender las necesidades y derechos humanos, es a través de la articulación de instituciones participativas orientadas hacia las personas en todos los planos de la sociedad. El Estado no debe ser considerado sólo un mecanismo regulador para intereses diversos y muchas veces encontrados, sino también un instrumento para el logro de bienes colectivos socialmente deseados y para el bienestar de todos los miembros de la sociedad. Semejante Estado sólo puede construirse desde un nivel local, y únicamente puede prosperar en un entorno democrático, debe rendir cuentas en todos los niveles y estar vinculado con otras instituciones de la sociedad civil quienes, a su vez, deben llegar a ser el poder compensatorio con respecto a la autoridad estatal. La democratización, la descentralización, la liberalización y la delegación son conceptos vinculados con un Estado socialmente responsable.

Debe lograrse que el Estado, en todos sus ámbitos de competencia, vuelva a ser una institución de gestión de gobierno socialmente responsable y capaz de rendir cuentas, con una visión clara de lo que debe ofrecer la esfera pública con respecto a la satisfacción de las necesidades y los derechos de todas las personas. El mercado sólo sirve como mecanismo necesario para asignar ciertos tipos de servicios y bienes de consumo y para alentar los cambios en la productividad—no como juez y proveedor de bienes colectivos socialmente valorados. Estos bienes colectivos sólo pueden obtenerse a través de la política: la política de formación de consenso, de participación popular, de toma de decisiones transparentes y de compromisos democráticos; inspirada en los valores de la libertad, la justicia y la moralidad.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Jul 2003
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-816X
    From: UNRISD