1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Women's Employment and Welfare Regimes: Globalization, Export Orientation and Social Policy in Europe and North America



La política social contemporánea en los países desarrollados se centra en el empleo de las mujeres y las políticas que lo facilitan, limitan o ignoran. Las políticas sociales y otras intervenciones políticas, tales como la legislación sobre igualdad de oportunidades, no son los únicos factores que influyen en el empleo de las mujeres. Debemos señalar igualmente los cambios producidos en los mercados de trabajo y la demanda de trabajo de las mujeres (ya que los empleadores tienden a concebir el trabajo de formas específicas según la distinción por género); la educación y aspiraciones cada vez mayores de las mujeres, y el incremento de su productividad y sus salarios reales; la disminución de la fertilidad, y el individualismo y la inestabilidad marital crecientes. Pero la política social también es importante, no tanto para fomentar el empleo de las mujeres, sino para determinar los modelos del empleo de las mismas, en particular su participación continua en el curso de la vida, y sus condiciones de trabajo—y para ayudar igualmente a establecer los intereses en las políticas sociales relativas a la distinción por género. A este respecto, a pesar haber aumentado la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo en todo el mundo, las diferencias entre los países son considerables con respecto a las medidas políticas y la política en general relativa al empleo de las mujeres.
Muchos observadores consideran que la presencia cada vez mayor de las mujeres y los progre-sos realizados (desiguales) en materia de empleo remunerado están plenamente vinculados a la aparición y el éxito (desigual) de varios proyectos sobre la igualdad en la distinción por género. En efecto, muchos consideran que la incorporación de las mujeres a la fuerza de trabajo es el símbolo clave de su igualdad—que algunos denominan “orientación hacia las mujeres”—en todo el mundo. Permítanme formular tres advertencias con respecto a la interpretación tradicional de la igualdad en la distinción por género y del empleo de las mujeres. En primer lugar, la participación cada vez mayor de las mujeres en el empleo ha sido consecuencia de un conjunto de fuerzas, muchas de las cuales no están relacionadas con el concepto de igualdad (ya sea en la distinción por género o de otro tipo). Además, dado que el trabajo remunerado y no remunerado realizado por las mujeres es importante para la economía y la reproducción de la población, tanto la política en general como las medidas políticas concretas adoptadas para el empleo de las mujeres suponen la participación de muy diversos actores políticos—desde empleadores y sindicatos a organizaciones religiosas y nacionalistas. En segundo lugar, los defensores de la igualdad en la distinción por género señalarían las múltiples dimensiones de todo concepto sólido de igualdad; por ejemplo, los que defienden que las mujeres deben poder realizar un trabajo remunerado consideran que, como complemento, los hombres deberían asumir mayor responsabilidad en la prestación de cuidados. En tercer lugar, los defensores no llegan a un acuerdo sobre el significado de igualdad, aunque se habla constantemente de asegurar la independencia económica de las mujeres, de habilitar a las mismas y de poner fin a la desigualdad de cargas en materia de empleo. Algunas feministas han rechazado un concepto de igualdad en la distinción por género relativo exclusivamente a la igualdad de las mujeres en el empleo, al considerarlo un androcentrismo inaceptable, y prefieren lo que a menudo se considera una estrategia de “igualdad en la diferencia”, por la que las actividades domésticas y de cuidado “tradicionales” realizadas por las mujeres se valorizan y sirven como base para los derechos de ciudadanía y la posición política. Pero la mayoría de las feministas convienen en que empleo basado en el modelo de los hombres no puede utilizarse para la mayor parte del empleo de las mujeres si desea lograrse la igualdad en la distinción por género.

En estas páginas se emprenden tres tareas. En primer lugar, se examina el material relativo al carácter del empleo de las mujeres y las políticas sociales al respecto, incluidos los marcos que tratan de clasificar los modelos de política entre los países en diferentes tipos de regímenes políticos. En segundo lugar, se estudian las opciones de que disponen las mujeres que no pueden ejercer una actividad profesional remunerada, en periodos en que se dedican intensivamente a la prestación de cuidados. En tercer lugar, se considera la investigación encaminada a explicar los diferentes modelos nacionales de la política relativa al empleo de las mujeres. Se concluye con algunas reflexiones sobre las diferentes formas en que el empleo de las mujeres puede fomentar la igualdad en la distinción por género. Desde el punto de vista temático, el estudio está unificado por la atención prestada a los vínculos entre la política social, los modelos del empleo de las mujeres y la igualdad en la distinción por género. Empíricamente, se centra en los países desarrollados.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Jun 2002
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8208
    From: UNRISD