1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Back | Programa: Sociedad civil y movimientos sociales

Peasant Mobilization for Land Reform: Historical Case Studies and Theoretical Considerations



La relación entre movilización social y reforma agraria ha sido una cuestión para la discusión (y un poco de experimentación) en círculos de las Naciones Unidas y sus agencias especializadas desde los años 50. De los varios estudios auspiciados por la OIT y la FAO en los años 60 y 70, quedó en claro que la participación social en el desarrollo rural depende primordialmente de la composición institucional existente en un país o región. La cuestión principal es: ¿Participará la gente efectivamente en el (y compartirá los resultados del) desarrollo, o bien, participará en la resistencia pasiva o activa y se levantará en contra de medidas que frustran sus expectativas o que son desventajosas para ella? En el segundo caso, los afectados pueden elegir la movilización para cambiar la composición institucional, por medio de un movimiento de reforma radical o hasta una revolución.
    En este estudio se examinan de manera más o menos cronológica los casos relativamente exitosos de pasadas movilizaciones sociales para promulgar leyes de reforma agraria y su implementación ocurridos en México, Rusia, China y Japón (y Taiwan), Bolivia, Cuba, Indonesia y la más reciente experiencia de Zimbabwe. También se analizan casos como los de las Filipinas, Brasil e India donde las reformas no resultaron efectivas.
      Los estudios de caso nos permiten enunciar que, en general, pareciera existir cierto nivel de frustración socioeconómica de parte de los campesinos que los lleva a asociarse a –o iniciar una organización. Comparando los diversos casos en donde importantes movimientos regionales o nacionales se iniciaron, resulta evidente que los puntos de origen no fueron las zonas rurales más pobres y marginalizadas, sino aquellas en las cuales el “desarrollo” había creado crecientes discrepancias. Otras características compartidas por estas regiones es que no están geográficamente aisladas – la mayoría teniendo fácil acceso a ciudades importantes – están densamente pobladas y son menos rígidamente tradicionales y feudales. Un significativo efecto secundario de la “modernización” y la concentración de la tierra en manos de unos pocos propietarios absentistas fue el cambio en el lazo tradicional que unía al propietario y al campesino. Así, los aspectos explotadores del sistema tradicional se hicieron más evidentes. El estudio comparativo de los casos muestra que, en el largo plazo, la dureza de los propietarios contribuyó fuertemente a la toma de acciones defensivas organizadas por parte de los campesinos.

      Generalmente, los primeros pasos en la organización de los campesinos fueron realizados por aquellos que deseaban resolver un problema específico o una injusticia concreta. El impulso real fue frecuentemente dado cuando aquellos que se hallaban en posición de solucionar el problema o responder por la injusticia cometida se negaron a hacerlo, llevando a que los campesinos se concientizaran más de sus frustraciones. La rigidez de aquéllos que poseían el poder fue muchas veces motivada por el miedo a que, al acceder a peticiones “de los de abajo”, se pondría en peligro el status quo.

      La existencia de un liderazgo carismático o solidario entre los campesinos fue un factor decisivo en la organización de los campesinos para confrontar a la élite. El punto fuerte de los líderes del campesinado fue la capacidad para articular de manera clara lo que sus seguidores sentían respecto de sus frustraciones socio-económicas.

      En algunas circunstancias, figuras tales como organizadores de origen urbano que “descendieron a los pueblos” cumplieron con las mismas funciones. En un principio, generalmente, encontraron resistencia y desconfianza, pero muchas veces se convertían en líderes respetados, gracias a cualidades personales y a los métodos empleados. En muchos casos, la existencia de una organización rudimentaria, posibilitaba a los líderes políticos urbanos que simpatizaban con los campesinos a asumir el liderazgo total de la organización y ayudarla a tener impacto regional y hasta nacional.

      Una vez que la organización campesina estaba fundada, seguía un proceso de consolidación y fortalecimiento necesario para obtener beneficios concretos de la lucha. Se presentaron casos de abusos en las cortes y se celebraron manifestaciones populares y encuentros públicos para apoyar las peticiones de justicia o de tierras. La constante frustración experimentada por los campesinos durante el curso de los lentos procedimientos legales, preparó el terreno para acciones más radicales, a veces con prácticas que sobrepasaban los límites de las posibilidades legales, como la desobediencia civil. El método más efectivo y practicado fue la ocupación o invasión pacífica o simbólica de tierras consideradas expropiables. Estas iniciativas eran, sin duda, riesgosas ya que podían fallar y desilusionar a los seguidores u ocasionar represiones implacables.

      Existe evidencia considerable en lo concerniente a los obstáculos frente a la movilización campesina. Estrategias usadas por los grandes terratenientes, muchas veces con apoyo del Estado, para prevenir la organización de los campesinos, incluyen el despido de trabajadores agrarios o el desahucio de los arrendatarios que contaban con el potencial para liderar o que ya eran líderes de alguna organización. Si estas acciones no lograban impedir la organización de los campesinos, procedían, entonces, al asesinato de los líderes.

      Ha sido ampliamente documentado que las autoridades legales de zonas rurales de la mayoría de los países, generalmente, interpretan la ley en favor de los propietarios, aún cuando esto signifique la circunvención o violación de la ley o los derechos humanos. Cuando la legitimidad del sistema existente era seriamente socavada por los mismos modos con los cuales este sistema pretendía mantenerse, los campesinos tomaban conciencia de la represión y se desencadenaba un fuerte sentimiento revolucionario. En muchas ocasiones, los obstáculos a la organización campesina han sido contraproducentes en el largo plazo, ayudando a movimientos inicialmente moderados a conseguir mayor cohesión. Sin embargo, en algunas oportunidades, la politización de los movimientos ha disminuido su efectividad. Mientras que la influencia ejercida por los grupos políticos de izquierda fortaleció a las organizaciones campesinas en la mayoría de los casos, en otras oportunidades, las fuerzas opositoras a tales grupos radicales llevaron a la destrucción de movimientos potencialmente poderosos.

      En la mayoría de los casos, el objetivo fuertemente deseado fue la redistribución de la tierra. Esto sucedió así, en particular, en aquellas áreas donde la creación o extensión de grandes latifundios o plantaciones por medio de la usurpación de tierras pertenecientes a campesinos o indígenas locales fue reciente. Cuanto más reciente el despojo y la usurpación, más sentida fue la injusticia. Generalmente, fue algún tipo de acción directa por parte de los campesinos la que mostró claramente a las autoridades y grupos terratenientes que las demandas de los campesinos eran serias. Existen numerosos ejemplos en los cuales medidas efectivas en favor de la reforma agraria resultaron de tales acciones directas por parte de las organizaciones de campesinos militantes, aún cuando hayan sido acompañadas de alto riesgo para la estabilidad social y política y, ocasionalmente, costando muchas vidas, especialmente del lado de los campesinos.

      Al recapitular los aspectos estratégicos de la movilización campesina, se podría decir que los medios utilizados primeramente fueron generalmente moderados: peticiones, juicios y quejas presentadas en las cortes o ante el inspector de trabajo. Pero, en aquellas oportunidades en las que los campesinos tenían cierta experiencia organizativa o contaban con el apoyo de personas con dicha experiencia, emergieron demandas más radicales como la reforma agraria. Luego de encontrarse con la intransigencia y violencia de la élite terrateniente, se intensificaron las demandas y aumentaron los medios de presión utilizados. Durante el proceso de escalamiento, la violencia provino, en general, de parte de los terratenientes o del gobierno. El uso consistente de la estrategia campesina de la no-violencia y la intransigencia y rigidez de las élites contó con el potencial para llevar a los campesinos a la acción revolucionaria.

      Una vez que la reforma agraria fue efectivamente implementada, el rol de las organizaciones campesinas adoptó diferentes formas. Una de las importantes funciones de estas organizaciones durante el proceso de distribución de tierras fue la de llenar el vacío dejado por la desaparición de los grandes propietarios como figuras centrales en o detrás del gobierno local y la estructura de poder. En aquellas situaciones en las cuales las organizaciones campesinas desempeñaron su debido rol durante la distribución de tierras y la lucha precedente, la formación de cooperativas o sociedades de crédito se realizó de manera más fácil. El liderazgo local contaba con considerable experiencia en negociar con las agencias oficiales y en encaminar el apoyo de los miembros.

      Debe remarcarse que en la abundante literatura sobre desarrollo rural y organizaciones no gubernamentales, escasa atención se ha prestado a las organizaciones campesinas militantes o a las uniones de arrendatarios.
      • Publication and ordering details
      • Pub. Date: 1 Jun 1999
        Pub. Place: Geneva
        ISSN: 1012-6511
        From: UNRISD