1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

  • 0
  • 0

Back | Programa: Eventos especiales

Globalization and Social Policy: The Threat to Equitable Welfare



En el presente documento se argumenta que la mundialización neoliberal está presentando un desafío a la provisión del bienestar en los países industrializados y a las perspectivas de un desarrollo social equitativo en las economías en desarrollo y en transición. Este desafío obedece, por una parte, al carácter irregular de la economía mundial emergente y, por otra, a las corrientes intelectuales dominantes en el discurso mundial sobre la política y el desarrollo social. En este informe se sostiene que determinadas condiciones mundiales están menoscabando las perspectivas de la política alternativa de establecer un sistema social público equitativo, tanto en los países desarrollados como en desarrollo. Estas condiciones incluyen la preferencia del Banco Mundial por emprender una estrategia de red de seguridad y de privatización encaminada al bienestar, el interés propio de las organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales en prestar servicios básicos de educación, sanidad y sustento que, de otro modo, podrían ser facilitados por el Estado, y la presión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) por establecer un mercado mundial abierto en el ámbito de los servicios de sanidad, educación y seguros. Sin embargo, estas inquietantes tendencias están manifestándose paralelamente al cambio aparente de las políticas de mundialización, que han pasado del liberalismo económico ortodoxo a la preocupación por el bienestar social mundial.

El informe comienza con un análisis de los desafíos a los que se enfrentan los países que desean asegurar el bienestar social de sus ciudadanos y residentes en el marco de la mundialización. En el Norte, la mundialización ha enfrentado a los estados de bienestar. Además, los distintos tipos de estados de bienestar se ven desafiados por la mundialización de diferente modo, y responden a la misma de diferente manera. Los países anglosajones, que han conferido un carácter residual a la provisión del bienestar y han privatizado la misma, están en sintonía con la mundialización de la liberalización, pero a expensas de la equidad. Los sistemas de bienestar basados en el lugar de trabajo, propios de los antiguos países socialistas, y los sistemas de seguros “bismarkianos” de nóminas sujetas a impuestos, a menudo establecidos en muchos países de Europa Occidental, se están mostrando vulnerables a la presión de la competencia mundial. Los sistemas de bienestar social-demócratas basados en la ciudadanía, financiados por el consumo y los impuestos sobre la renta, propios de los países nórdicos, han demostrado una sorprendente sostenibilidad ante la presión de la competencia, debido a la voluntad política de mantener dichos sistemas. En el Sur, la mundialización ha generado un endeudamiento que ha menoscabado la capacidad de los gobiernos para asegurar protección en materia de educación, sanidad y bienestar social; ha supuesto una amenaza para las normas sociales y de trabajo, ha fragmentado la política social en los países y ha creado zonas totalmente excluidas de los beneficios de la mundialización.

A continuación se estudia el discurso actual sobre la política social mundial en y entre las organizaciones internacionales y organismos de ayuda. Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dado muestras de considerar más seriamente las dimensiones sociales de la mundialización, al empezar a plantearse si una mayor equidad en los países fomentaría el crecimiento económico. El Banco Mundial ha expresado más claramente su “concepto particular de la gestión de riesgos” en lo concerniente a la protección social en el marco de la mundialización. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) ha declarado que la mundialización puede conducir a la necesidad de un gasto social mayor, y no menor. Si bien la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha comenzado a dar indicios de coincidir con el Banco en la privatización de algunos aspectos de la seguridad social, también ha mostrado interés por un nuevo universalismo procedente de movimientos ascendentes en algunos países. Las consideraciones de la OMC sobre la conveniencia de establecer un mercado mundial, en lo que respecta a la prestación de servicios sanitarios y sociales, están adquiriendo mayor importancia. Hoy en día, las organizaciones no gubernamentales se dividen claramente entre las que sustituyen al gobierno y las que defienden que éste debe asumir mayor responsabilidad en lo tocante al bienestar.

Sin embargo, en el discordante discurso mundial se observan elementos de una nueva política de responsabilidad social mundial. El liberalismo económico ortodoxo y el reajuste estructural inhumano parecen llevar al Banco Mundial y al FMI a preocuparse por las consecuencias sociales de la mundialización. La asistencia para el desarrollo internacional se centra cada vez más en el desarrollo social. Los organismos de las Naciones Unidas están prestando mayor atención a las repercusiones sociales negativas de la mundialización. Entre los cambios operados en la filosofía política y las medidas concretas que están adoptándose, que anunciarían una mundialización más responsable desde el punto de vista social, destacan los movimientos encaminados a la mundialización de los derechos sociales, los indicios de que las cuestiones de política social están recibiendo prioridad en los programas de desarrollo, y las medidas adoptadas para regularizar la economía mundial.

En el presente informe se examina sucesivamente cada uno de estos aspectos, así como los desacuerdos expresados sobre el plan de acción de este nuevo planteamiento. Se analiza el peligro de que el Norte moralice sobre los derechos sociales mundiales, sin facilitar los recursos necesarios para su aplicación. También se estudia si la elaboración de un código de principios y mejores prácticas en materia de política social permitiría superar este peligro. A continuación, se plantea si la iniciativa encaminada al establecimiento de objetivos de desarrollo, como la educación básica para todos en el año 2015, representa un progreso social mundial o la legitimación de una política social residual. También se examinan los aspectos que dificultan el diálogo progresivo entre el Norte y el Sur sobre el desarrollo político y social. En lo concerniente a las iniciativas emprendidas para que se consideren las cuestiones sociales en la economía mundial, se analizan los conflictos de interés en torno al fracaso de la conferencia de la OMC en Seattle, la proliferación de los códigos de conducta para las sociedades transnacionales y el debate sobre el aumento de los impuestos mundiales para financiar los programas sociales.

En el informe se sostiene que, pese al cambio aparente de un neoliberalismo mundial a una responsabilidad social mundial, existen cuatro tendencias en el nuevo modelo mundial, si se procede conforme al mismo, que menoscabarán el progreso social equitativo—cuando haya suficientes recursos para financiar el desarrollo equitativo. Estas tendencias son:
· el convencimiento del Banco Mundial de que los gobiernos solamente deberían asegurar una protección social mínima ;
· la financiación del Comité de ayuda al desarrollo (DAC) de la OCDE únicamente para la educación básica y la atención sanitaria;
· el interés propio de las ONG internacionales en sustituir al gobierno en lo que concierne a la prestación de servicios;
· las medidas adoptadas en la OMC para ampliar el mercado mundial en el ámbito de la atención sanitaria privada, la educación y el seguro social.

Cuando el Estado únicamente facilite servicios mínimos y básicos, las clases medias de las economías en desarrollo y en transición se verán tentadas a comprar programas privados de seguridad social, de educación secundaria y terciaria, y de asistencia hospitalaria y sanitaria privada. Se prevén repercusiones de gran alcance. Sabemos que sólo quedarán los servicios para los más necesitados—y que los servicios para los pobres son escasos. Sabemos que los países desarrollados que carecen de un sistema de sanidad o educación pública universal no sólo son más desiguales que los que cuentan con dicho sistema, sino también más inseguros y más azotados por el crimen. Este es el futuro que aguarda a todos los países que apoyen este nuevo modelo de desarrollo social mundial.

En el presente documento se proponen algunas medidas políticas para contrarrestar esta tendencia y para restablecer la equidad en el discurso y la aplicación de la política y el desarrollo social mundiales, así como una evaluación de las fuerzas mundiales que posiblemente se muestren a favor. Se concluye que la fragmentación y separación funcional de los organismos constituye un grave problema (OMC, Banco Mundial, FMI, OIT, OMS, PNUD, UNESCO, OCDE, agrupamientos regionales), al igual que el enfrentamiento y la competencia en los mismos y entre los mismos, en lo que concierne al derecho de determinar el contenido y otros aspectos de la política social mundial. Que el análisis de cinco años que se lleve a cabo en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social (Ginebra, 2000) inicie o no el proceso de establecimiento de un sistema de gobierno mundial responsable en el ámbito social dependerá en gran parte del apoyo político de la Unión Europea. También dependerá de las voces progresistas del Sur, que pidan abiertamente la introducción de mejoras en la estructura del gobierno mundial – en el interés del Norte y del Sur, y de la equidad en los países y entre los países.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Mar 2000
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 92-9085-025-6
    ISBN: 92-9085-025-6
    From: UNRISD