1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Mapping Russian Cyberspace: Perspectives on Democracy and the Net



En 1991, un grupo de altos funcionarios soviéticos trató de deponer al Presidente Gorvachov, pero fracasó en su intento, en parte porque una red informática extraoficial, Relcom/Demos, ayudó a mantener el flujo de información necesaria para luchar contra ellos. Esta experiencia, que reveló el poder latente de una sociedad civil pequeña pero creciente, alentó a muchos analistas a hablar con toda confianza del potencial democrático de Internet en Rusia.

Rafal Rohozinski comparte su optimismo, pero sugiere que en Rusia, como en cualquier otro lugar del mundo, es necesario adoptar un planteamiento social e histórico específico del ciberespacio. La Red no es un fenómeno único indiferenciado, cuyas propiedades puedan darse por sentadas donde quiera que surja. Se trata de un sistema tecnológico establecido en el contexto de una gran variedad de ámbitos económicos, estructuras de poder y marcos organizativos. Su función en la construcción de la democracia depende en gran parte del modo en que estos factores configuran la naturaleza específica del ciberespacio en cada caso concreto.

Rohozinski empieza explicando las características tecnológicas de la Red rusa, que se trata de la 23ª más extensa del mundo y que actualmente está experimentando un crecimiento más lento que el promedio mundial. Su alcance se ha visto limitado por un sector de telecomunicaciones subdesarrollado, dividido en una serie de sistemas competidores que pueden llegar a excluirse mutuamente, lo que no sólo limita el acceso a la Red, sino que afecta asimismo la calidad de las conexiones en línea. Por tanto, a diferencia de sus colegas de Occidente, la mayoría de los usuarios rusos conocen la red solamente por el correo electrónico fuera de línea y por grupos de Usenet.

Estos usuarios pueden participar en uno o más de al menos cuatro diferentes segmentos de la Red rusa, cada uno de los cuales cuenta con su propia tecnología e historia organizativa. El primero, Relcom/Demos, que apareció a finales del decenio de 1980, se estableció en el Instituto Kurchatov de Energía Atómica de la Academia de Ciencias Rusa. A pesar de sus antecedentes oficiales, desde un principio se trató de una empresa comercial. Los proveedores del servicio del sistema Relcom/Demos cobran por cada byte de los datos enviados o recibidos, facilitando escasos incentivos para los servicios en línea como la Web, en los que la contabilidad por byte es prácticamente imposible.

El segundo segmento de la Red rusa consiste en una variedad de actividades académicas y de investigación sin afán lucrativo, dirigidas por la Academia Rusa de Ciencias y por una serie de universidades e institutos de investigación. Esta iniciativa ha recibido el apoyo de patrocinadores extranjeros, incluida la Fundación Internacional de Ciencias financiada por Soros. Freenet es la empresa de más éxito. No obstante, estas últimas empresas son mucho más modestas que las del tercer segmento de la Red rusa, compuesto por proveedores de servicios de Internet (como Glasnet y Sovam), permanentemente en línea y similares en algunos aspectos a CompuServe o America Online. Los clientes de este grupo se encuentran fundamentalmente en Moscú, entre los que se incluyen muchos extranjeros y la nueva clase de ricos rusos.

El cuarto y último segmento de la Red rusa—Fidonet raramente se toma en consideración en Occidente, pero su penetración en la sociedad rusa es considerable y sigue aumentando. A diferencia de Relcom/Demos y de los servicios con recargo prestados por Glasnet y Sovam, Fidonet es gratuito para todo aquel que tenga un ordenador, un módem, y deseos de comunicarse. Está conectado a la Internet mundial y presta prácticamente los mismos servicios que los proveedores comerciales, particularmente en las regiones. Por último, Fidonet conserva una filosofía del compartir y de comunidad que atrae a muchos clientes fieles. Pero incluso Fidonet es fundamentalmente un fenómeno urbano, concentrado desproporcionadamente—al igual que otros sistemas—en el eje de Moscú-San Petesburgo.

Todas estas redes surgieron como sectores “privados” de actividad, en un periodo en que el Estado soviético aún ejercía un gran control en la comunicación y la información, y participaba asimismo en un esfuerzo concertado para construir redes informáticas oficiales a gran escala. En la segunda parte del documento, Rohozinski se pregunta cómo fue posible esta evolución, aparentemente paradójica, y halla la respuesta a su pregunta al profundizar en la contradicción entre control burocrático centralizado y las necesidades de la supervivencia diaria que caracterizaron el antiguo sistema social soviético.

Los intentos estatales de establecer redes informáticas perdieron fuerza, a pesar de la gran prioridad que se les concedió a las mismas, porque experimentaban las mismas dificultades que el sector público más amplio: la competencia entre las instituciones y los grupos de poder, la resistencia de los administradores de las líneas a todos los niveles para aumentar el control centralizado de la información valiosa, y la generalización de las reglamentaciones burocráticas, que dificultaron el acceso autorizado al público en general a una red informática, sin que hubiera grandes retrasos.

Al mismo tiempo, las redes privadas prosperaron—a menudo con el acuerdo tácito de los mismos administradores y directores de las líneas que se habían resistido a las iniciativas oficiales de interconexión de redes—porque satisfacían las necesidades generales de obtener información fiable. Las redes sociales extraoficiales, o blat, que se extendieron en la sociedad rusa y facilitaron las decisiones diarias en un sistema estancado, constituyeron la base para la construcción del ciberespacio ruso. Se formaron en torno a las jerarquías y los bloqueos del sistema institucional establecido, utilizando los recursos que el Estado proporcionaba para la construcción de redes de comunicación privadas.

En este sentido puede decirse que la construcción de la Red rusa ha contribuido al crecimiento de la sociedad civil. No obstante, debería observarse que la Red rusa, al igual que su contraparte mundial, sigue siendo un fenómeno relativamente elitista, más bien al servicio de una sociedad privilegiada que de la sociedad en general.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Oct 1999
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1012-6511
    From: UNRISD