1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Recent Changes in Social Conditions of Countries in Transition: Eastern Europe, the Baltic States and the Commonwealth of Independent States (DP 117)



En el presente informe se abarcan los países de Europa del Este, los Estados bálticos y la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Los lectores ya estar án familiarizados con el colapso económico y social que acompañó la llamada transición en muchos de estos países. Concebido en su día como proceso ordenado de cambio de una economía de planificación centralizada a una economía de mercado, hasta ahora el proceso no ha sido ni ordenado, ni tan rápido como cabría desear. El antiguo sistema se destruyó en muchos países, pero sin hacerse grandes progresos hacia el nuevo.

El propósito de este documento no es tanto describir los episodios de las tempranas y desastrosas etapas de la transición a principios del decenio de 1990, como preguntarse por lo sucedido en los últimos años. En vista del profundo declive económico de muchos países en transición, la introducción de mejoras económicas probablemente sea una condición necesaria, aunque posiblemente insuficiente, para la rehabilitación social. El informe comienza, por tanto, con una breve relación de los cambios operados en la economía y de factores relacionados, como el empleo, los salarios y el consumo, pero fundamentalmente se hace hincapié en las condiciones sociales. Las preguntas que se plantean son las siguientes: ¿cuántas personas tienen qué sueldo? ¿Cuántas padecen enfermedades, hambre y frío, carecen de una vivienda decente, se ven privadas de una educación o amenazadas por una actividad delictiva? ¿Quienes son (niños, ancianos, agricultures, pensionistas o desempleados)? ¿Mejora la situación y, en caso positivo, de qué manera?

Desgraciadamente, las estadísticas sobre estos aspectos son insuficientes. Por lo general no faltan datos. El problema radica en que relativamente pocos cumplen las tres condiciones esenciales: pertinencia, calidad y actualidad. Un ejemplo es el sector de la educación. Los indicadores tradicionales incluyen el número de escuelas, alumnos o maestros, o la tasa bruta de matriculación, ninguno de los cuales ha experimentado grandes cambios desde la transición (excepto la matriculación en la educación inicial, que ha disminuido radicalmente en la mayoría de los países). Sin embargo, en particular en la CEI, los verdaderos problemas prácticamente no están registrados: niños que abandonan la escuela antes de finalizar el curso; mantenimiento defectuoso de los edificios; falta de profesores calificados en asignaturas importantes, absentismo, falta de medios de enseñanza, incluidos los básicos como libros, papel y lápices; falta de alimentación escolar, y el factor intangible, pero fundamental, de la enseñanza: la naturaleza y el contenido del lo que se enseña, y el modo en que se enseña.

Por tanto, una parte de este informe está dedicada a la evaluación de los datos. En vista de las estadísticas deficientes, se ha realizado un esfuerzo para colmar las lagunas, recurriendo a la información descriptiva, sacada en su mayor parte, de los aproximadamente 25 informes anuales sobre el desarrollo humano nacional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Los datos y las descripciones se utilizan conjuntamente con el propósito de llegar a conclusiones realistas sobre tendencias sociales generales, que sugieren que, en 1997, incluso los países más afectados habían empezado a recuperarse. A esto contribuyeron las mejoras sociopolíticas. La guerra civil de Tayikistán acabó, la extración de petróleo se emprendió finalmente en Azerbaiyán y Georgia empezó a beneficiarse de la construcción de tuberías para trasladar el petróleo. Las estructuras democráticas lograron establecerse más firmemente.

A pesar de algunos retrocesos experimentados desde 1997 (el año siguiente fue decepcionante desde el punto de vista económico), el futuro es más prometedor de lo que ha sido nunca desde 1989. Aún falta mucho para que se reestablezcan las condiciones sociales de aquel año - en todo caso, en los países de la antigua Unión Soviética -, pero, con excepción de determinados países, han dejado de deteriorarse y han comenzado a mejorar lentamente. Por ejemplo, el aumento drástico de la mortalidad adulta en Rusia y en sus países vecinos se invirtió a partir de 1995, en muchos países la mortalidad infantil cesó de aumentar y empezó a disminuir paulatinamente, las índice de criminalidad se estabilizó, etc.

Aún persisten ciertas anomalías como, por ejemplo, la aparente inconsistencia entre los datos sobre la salud y la pobreza. Considerando las definiciones razonables de este vago concepto, se consideró que más del 60 por ciento de la población de algunas zonas transcaucásicas y de Asia vivía en la pobreza. Conforme a lo definido, una pobreza de esta magnitud supone ingresos insuficientes para obtener los alimentos y la atención sanitaria esenciales y otros servicios fundamentales. Este grado de adversidad, sin embargo, no se refleja en las estadísticas sanitarias y en otras estadísticas sociales. La mortalidad, particularmente infantil y en la niñez, no ha sido ni mucho menos tan elevada como se temía según los datos sobre la pobreza.

La explicación más probable es el fenómeno descrito como “salir adelante” en la “economía en la sombra”: mecanismos de supervivencia que, independientemente de su denominación, en su mayoría no están registrados. Salir adelante incluye actividades como cultivar alimentos para el consumo familiar o criar ganado en parcelas familiares; actividades comerciales a pequeña escala como la venta de cigarrillos, barras de pan o cerillas; explotación de quioscos o puestos ambulantes; compraventa de moneda extranjera, miembros de la familia que trabajan en el extranjero y envían dinero; gasto de antiguos ahorros; obtención de préstamos; regalos (incluida la ayuda de familiares); venta de las pertenencias domésticas; prostitución; y actividades ilegales, como el narcotráfico, el contrabando y el tráfico de armas.

Aunque el cálculo del producto interno bruto o de los ingresos familiares utilizados en la evaluación de la pobreza generalmente incluyen previsiones de la economía en la sombra, en los últimos años, el declive económico en los sectores formales probablemente se haya visto compensado mucho más de lo previsto por el sector informal, ya que, de otro modo, es dificil explicar algunos de los cambios recientes en las condiciones sociales descritos en el presente informe.

En otros ámbitos también se observa el recurso a la sustitución, por medios privados, para compensar el declive de la economía formal. Así, los modelos de semejanza también desempeñan un papel similar, es decir, los más ricos apoyan a los miembros de la familia indigente; este tipo de disposiciones particulares ha reemplazado en cierto modo el bienestar público. Igualmente, la disminución de la fecundidad (en países en transición, excepto en Asia Central y Azerbaiyán, muy por debajo del nivel de reemplazo) es en parte una respuesta particular a la austeridad.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 Apr 2000
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1012-6511
    From: UNRISD