1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Back | Programa: Política social y desarrollo

Public Pensions in a Development Context: The Case of Canada



En Canadá, como en otros países del mundo, el sistema de pensiones debe adaptarse a las realidades del envejecimiento demográfico. Hasta la fecha, el sistema canadiense ha resultado eficaz en el cumplimiento de sus dos objetivos primordiales: garantizar un ingreso mínimo para las personas de edad y ayudarles a mantener tras su jubilación el nivel de vida que disfrutaban antes de retirarse de la actividad laboral. La posibilidad de que el sistema de pensiones de Canadá continúe satisfaciendo estos objetivos en las próximas décadas dependerá en gran medida de su capacidad para responder a los desafíos económicos y sociales que trae consigo el envejecimiento de la población.

En la primera parte de este documento se describe el sistema de pensiones canadiense, que es una mezcla de elementos públicos y privados. Seguidamente se analizan las reformas que se han realizado en los últimos años al componente público del sistema. El documento analiza especialmente los innovadores cambios al financiamiento del Plan de Pensiones de Canadá, un programa de previsión social obligatorio de cuya administración se encarga el gobierno. El documento concluye con algunas lecciones aprendidas de la experiencia canadiense que resultan pertinentes tanto para los países en desarrollo como para las naciones desarrolladas que buscan adaptar sus sistemas de pensiones a los desafíos que plantea el envejecimiento de la población.

El sistema de pensiones de Canadá se sustenta sobre tres “pilares”. Siguiendo la terminología utilizada en el informe del Banco Mundial titulado Soporte del ingreso en la vejez: Una perspectiva internacional de los sistemas de soporte y de sus reformas (2005), estos pilares son los siguientes: un pilar “cero”, o sistema no contributivo basado en la residencia que provee un nivel mínimo de ingreso para todos los canadienses de edad avanzada, un “primer” pilar, en el cual figuran el sistema contributivo obligatorio del Plan de Pensiones de Canadá y su pariente, el Plan de Pensiones de Québec, y, finalmente un “tercer” pilar, conformado por mecanismos voluntarios de ahorro para la jubilación, que gozan de ciertos beneficios fiscales, entre ellos los esquemas pensionales ocupacionales (patrocinados por el empleador) y las cuentas de ahorros individuales para la jubilación. A diferencia del modelo del Banco Mundial, el sistema del Canadá no cuenta con un “segundo” pilar, que son las cuentas individuales obligatorias de ahorros para la jubilación.

A mediados de los años 90, la atención de la política pública canadiense se centró en el financiamiento del Plan de Pensiones de Canadá. Iniciado en 1966, este plan se concibió originalmente como un plan de beneficio definido sin financiamiento anticipado; únicamente contaba con una reserva cuyo importe era suficiente para cubrir los dos primeros años de prestaciones (beneficios y costos administrativos). Para 1995 resultaba evidente que, de no reformarse, el plan sería demasiado oneroso para las generaciones futuras de trabajadores; de hecho, resultaría más costoso que lo que los futuros trabajadores tendrían que pagar por pensiones similares. Las razones del incremento de los costos del plan eran complejas y respondían a factores económicos, políticos, demográficos y administrativos.

Tras un amplio proceso de consulta, surgió una propuesta para reformar el Plan de Pensiones de Canadá. La propuesta contenía un conjunto de medidas que se ocupaban principalmente del financiamiento del plan, pero que también contemplaban ciertas reducciones menores de los beneficios. La reforma del financiamiento constaba de cuatro partes:

• el aumento acelerado de la cotización al plan durante un período de siete años hasta alcanzar una tasa “estable” que, de acuerdo con las evaluaciones actuariales, pueda mantenerse inalterada por tiempo indefinido;
• como resultado del incremento de la cotización, constitución de un fondo sustancial (calculado en una cuantía equivalente a cinco veces los costos anuales) que pueda invertirse y utilizarse para financiar parte de las pensiones de los jubilados pertenecientes a la generación del baby-boom;
• adopción de una nueva política de inversión que permita invertir el fondo del plan en una amplia gama de categorías de activos, incluidas las acciones, cuyas tasas reales de rendimiento a largo plazo sean superiores a las de los bonos en los cuales se habían invertido estos recursos anteriormente; y
• el establecimiento de una entidad independiente, el Consejo de Inversiones del Plan de Pensiones de Canadá (Canada Pension Plan Investment Board), con la tarea de poner en práctica la nueva política de inversión.

El documento concluye que los profundos cambios en materia de prestaciones—por ejemplo, una marcada reducción de la cuantía de las jubilaciones o el aumento de la edad de jubilación—o la sustitución generalizada de los programas públicos de beneficio definido por sistemas privados de contribución definida no son necesariamente las únicas alternativas para preparar los sistemas de pensiones de cara al envejecimiento demográfico. Mediante la implementación de reformas cuidadosamente concebidas y planificadas, puede alcanzarse la sostenibilidad de los programas existentes a un costo razonable.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 22 Feb 2007
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8208
    From: UNRISD