1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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A Debate on the Public Role of Religion and its Social and Gender Implications



En la corriente de pensamiento feminista, al igual que en las corrientes más universales de pensamiento, se ha dado una reevaluación de la relación entre la religión y la política. Durante buena parte del siglo XX se pensó que la religión se movía a contrapelo de la igualdad de género, por lo que los defensores de los derechos de la mujer buscaban difundir principios y actitudes laicas como propulsores importantes del cambio. Pero la noción de que el laicismo—entendido este como la total separación entre la política y la religión—es la precondición de la política progresista es ahora objeto de cuestionamiento por parte de los críticos de la tesis de la secularización, entre ellos José Casanova. En el caso específico del feminismo, ese cuestionamiento se basa en la importancia adscrita al agenciamiento de la mujer y a la necesidad de respetar las decisiones de las mujeres tanto religiosas como no religiosas.

No obstante, las religiones pueden amenazar, y amenazan, la igualdad de género, y lo hacen sobre todo cuando la autoridad que ejercen sobre sus seguidores se ve ampliada con el desempeño de una función formal o informal en el sistema político. Anne Phillips argumenta en su ensayo que Casanova no trata suficientemente la gravedad de este problema, y que su resolución es demasiado complaciente tanto en su celebración de las participaciones democráticas de la sociedad civil como en su confianza en los movimientos de reforma interna. La sociedad civil no es una zona neutral, y las asociaciones que la conforman pueden reproducir jerarquías y exclusiones sociales con la misma frecuencia con que las combaten. Más aun, la reforma interna será la más difícil de movilizar precisamente porque es donde más se necesita.

Phillips aborda cuatro aspectos de la relación entre religión, política e igualdad de género: (i) qué autoridad pueden ceder los estados (si han de ceder alguna autoridad) a las comunidades y grupos religiosos sin llegar a poner en riesgo la igualdad de género; (ii) cuáles son las repercusiones informales de las religiones sobre las actitudes y la vida, más allá de cualquier poder institucionalizado; (iii) cuáles son las posibilidades y los límites de la reforma interna; y
(iv) cuáles son las posibilidades y dificultades de las alianzas entre los grupos religiosos y laicos. El hilo conductor de todo este ensayo es que las religiones amenazan a la igualdad de género sobre todo cuando se les conciben—y se conciben a sí mismas—como entes corporativos facultados para hablar con una sola voz. Brindar protección clave a la mujer es una práctica política sólida de los derechos individuales. Sin embargo, al tiempo que enarbola este argumento, Phillips recalca las dificultades que rodean la política de los derechos. Es fundamental reconocer tanto la importancia central de los derechos individuales como los problemas que se presentan a la hora de interpretarlos y aplicarlos. Esto no es algo que pueda resolverse a nivel puramente teórico, por lo que la autora nos advierte más bien de los aspectos políticos del problema.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 15 Sep 2009
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1994-8026
    From: UNRISD