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Promoting Sustainable Human Development in Cities in the South: A Southeast Asian Perspective



En este documento, se analizan las discrepancias frecuentes que hay entre la teoría y la práctica en los programas de desarrollo urbano del Tercer Mundo. Apoyándose en tres estudios de caso del Sudeste Asiático (las Filipinas, Tailandia e Indonesia), el autor destaca la necesidad de entender los desafíos que se derivan de los procesos actuales de urbanización, democratización, descentralización y liberalización económica, para lograr el desarrollo urbano sostenible.

La urbanización en los países del Sudeste de Asia es sumamente compleja y fluida, por lo que suscita interrogantes difíciles de orden social, así como infraestructural y financiero. En un proceso de planificación urbana se tiene que involucrar a grupos de personas de diferente condición social. Más aún, deben tomarse en cuenta las relaciones complejas que se establecen entre las ciudades y sus zonas de influencia. La descentralización y la democratización vienen a complicar más el panorama. En la mayoría de los casos, las instituciones de nivel local y regional no están suficientemente preparadas para hacerse cargo de los nuevos compromisos implícitos en la descentralización, y los gobiernos centrales no quieren aflojar el poder que ejercen sobre las autoridades de niveles más bajos. Se ponen trabas también a la democratización efectiva de la toma de decisiones, debido a las estructuras políticas locales que se oponen a la participación. Sin embargo, en algunos casos, la democracia avanza y puede servir de base para la planificación y administración del desarrollo sostenible.

En el documento se ponen en tela de juicio las posibilidades de la liberalización económica para reducir la pobreza. Se señala que la liberalización socava los esfuerzos para lograr el desarrollo al reducir la responsabilidad gubernamental en áreas claves de interés público. Además, las reformas para liberar al mercado no toman en cuenta el medio ambiente y fomentan divisiones profundas al interior de las comunidades, en la medida en que la brecha en la distribución del ingreso se hace más profunda.

La experiencia de las Filipinas permite tener una idea sobre esos problemas. La urbanización acelerada junto con una incidencia elevada de la pobreza, en combinación con un manejo urbano inadecuado, ha generado problemas de contaminación y para el abastecimiento de agua. Entre los pobres, los graves problemas relacionados con la legalidad de la propiedad de lotes urbanos constituyen una preocupación fundamental. El Poder Legislativo de las Filipinas ha impulsado la descentralización de poderes y recursos, transfiriéndolos hacia el nivel municipal y de la comunidad, y la estructura administrativa estatal tiene la posibilidad de facilitar la aplicación de iniciativas relacionadas con el desarrollo sostenible. Empero, el poder persistente de los caciques locales obstaculiza muchos de los esfuerzos para satisfacer las necesidades de los pobres y para tomar en consideración formas más eficientes de lograr el desarrollo urbano sostenible. Se tiende a dar prioridad al desarrollo de infraestructura, por encima de proyectos más pequeños de participación comunitaria.

Tailandia es el menos urbanizado de los tres países analizados, y la pobreza urbana se destaca menos allí que en las Filipinas o en Indonesia. El abastecimiento de agua en el ámbito urbano es generalmente adecuado, pero los desechos industriales, la contaminación, la tenencia de la tierra y el acceso a los servicios constituyen problemas graves. No obstante que la meta para lograr el desarrollo sostenible está incluida en las políticas económicas y sociales de Tailandia y se ha logrado algún progreso en lo que se refiere al medio ambiente, a nivel local no se ha logrado avanzar efectivamente hacia el desarrollo sostenible. La nueva constitución tailandesa permite el fortalecimiento del gobierno local; pero la participación en la planificación a ese nivel, prescrita por la constitución, se lleva a cabo con mucha lentitud, salvo en el caso del sector privado, cuya participación es más activa. Ello se debe en parte, a los poderes extensos del Ministerio del Interior, institución que ha decidido mantener su control sobre los asuntos de orden local. Se debe también a que las estructuras de patronazgo político retrasan la transferencia de poder desde el centro hacia los niveles más bajos. La representación de las ONGs y de la comunidad en los procesos de desarrollo local es relativamente reducida, y hace falta una visión de largo plazo sobre ese nivel de desarrollo.

En Indonesia, no obstante que en los últimos años se han aplicado algunos programas de desarrollo urbano sumamente estructurados, la urbanización no está controlada todavía, es predominantemente informal y se caracteriza por una fuerte incidencia de la pobreza, especialmente a consecuencia del colapso económico que hubo después de julio de 1997. Como en las Filipinas, en Indonesia los problemas de contaminación del medio ambiente y de la tenencia de la tierra son graves. Pero la prolongada crisis económica domina la agenda política, y la planificación del desarrollo sostenible continúa siendo escasa al nivel local. La legislación de la era posterior a Suharto podría permitir a Indonesia funcionar mejor que Tailandia en cuanto a la descentralización, pero la fluidez actual de la situación legal puede ser desfavorable a las iniciativas de desarrollo sostenible. Inmediatamente después de la caída del gobierno autoritario, la colaboración entre grupos sociales a nivel local quedó limitada por su temor a ser cooptados por el gobierno. Sin embargo, más recientemente, hay algunas señales de que las ONGs y grupos cívicos se están comprometiendo de manera más efectiva con los nuevos concejos y con la maquinaria de gobierno municipal.

En la sección de conclusiones del documento, se llama la atención hacia el papel que puedan jugar en el desarrollo sostenible las iniciativas procedentes de la nueva clase media urbana del Sudeste de Asia. La caída del autoritarismo ha traído a la palestra las aspiraciones a una mayor participación en los procesos políticos. Sin embargo, el modelo económico predominante está generando también sociedades más divididas.

Dos tipos distintos de iniciativas de desarrollo a nivel local están surgiendo. Por un lado, las comunidades pobres están recibiendo ayuda de las agencias internacionales de desarrollo, de los gobiernos locales y de las ONGs para mejorar su calidad de vida. Por el otro, los grupos de la clase media se están organizando para mejorar la forma de funcionamiento de los gobiernos locales. Empero, estas iniciativas por sí mismas no son suficientes para superar las divisiones profundas que afectan a estas sociedades ni para promover el desarrollo humano sostenible. Más aún, esa situación permite apoyar la sobrevivencia de la política de patronazgo local que, a su vez, impide el éxito de cualquier movilización social más amplia que tenga como meta un mejoramiento significativo de los procesos de desarrollo urbano.

La democratización ha ampliado el espacio para que las fuerzas progresistas promuevan el cambio. En ese contexto, las agencias internacionales de desarrollo pueden aumentar su apoyo a las organizaciones al interior de las comunidades, no sólo para promover las iniciativas de autoayuda, sino también para fortalecer su participación en los procesos políticos locales. Se requiere también apoyar simultáneamente el nivel municipal.

Sin embargo, con demasiada frecuencia, se ha otorgado ayuda foránea a corto plazo y sólo para intervenciones a nivel local. Hasta la fecha, el apoyo a los programas urbanos integrados ha sido escaso. Más aún, en el clima actual de crisis económica y social, el reconocimiento del desarrollo sostenible puede ser fácilmente relegado a un segundo plano. Las agencias foráneas necesitan concentrar su atención en la forma de organizar y de operar dichos programas, y comprometerse a realizarlos a largo plazo, interviniendo de manera más flexible y efectiva, en condiciones de cambio acelerado. Se debería dar más atención al contexto nacional a fin de garantizar que las actividades a nivel local avancen efectivamente. Este apoyo implica reforzar el proceso de descentralización, así como proteger a la población de los efectos negativos de las políticas neoliberales en lo social y en el medio ambiente.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 1 May 2000
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 92-9085-027-2
    ISBN: 92-9085-027-2
    From: UNRISD