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Corporate Codes of Conduct



En el decenio de 1990 proliferaron los códigos de conducta y hubo mayor insistencia en la responsabilidad empresarial. Dichos códigos surgieron tras un periodo en que el papel económico del Estado y las políticas experimentaron un cambio de orientación hacia las empresas transnacionales y las inversiones extranjeras directas. Si bien en el decenio de 1970, muchos gobiernos nacionales habían procurado regular las actividades de las empresas transnacionales, los años 80 se caracterizaron por la liberalización y los esfuerzos redoblados para atraer la inversión extranjera. Hubo una tendencia similar a escala internacional, donde la labor desplegada en pro de la liberalización no fue satisfactoria.
    La oleada reciente de códigos de conducta voluntarios debe situarse en este contexto. Las empresas americanas comenzaron a introducir dichos códigos a principios de los años 90, y su práctica se extendió en Europa a mediados de este decenio. Los códigos voluntarios de conducta abarcan desde las declaraciones vagas de principios comerciales aplicables a operaciones internacionales, hasta esfuerzos más sustanciales para la autorreglamentación. Tienden a centrarse en las consecuencias de las empresas transnacionales en dos esferas principales: las condiciones sociales y el medio ambiente. Varios participantes, inclusive organizaciones sindicales internacionales, organizaciones no gubernamentales para el desarrollo y el medio ambiente, y el sector empresarial propiamente dicho, han contribuido a elaborar códigos de conducta para las empresas internacionales.
      Algunos cambios producidos en la economía mundial han fomentado el interés creciente de las empresas por la responsabilidad social y los códigos de conducta. El crecimiento de “las cadenas mundiales de valor”, a través de las cuales los compradores del Norte controlan una red de proveedores del Sur, ha dado lugar a que se invitara a las empresas a asumir responsabilidades no solamente con respecto a la calidad y las fechas de envío, por ejemplo, sino también a las condiciones de trabajo y las consecuencias ambientales. Al mismo tiempo, la mayor importancia adquirida por las marcas y la reputación de las empresas líderes conduce a que estas últimas sean particularmente vulnerables a la crítica. Las actitudes del público en constante evolución también son una parte importante del contexto en que se han adoptado los códigos empresariales de conducta. Las empresas del Norte ya no pueden ignorar las consecuencias de sus actividades en el medio ambiente con impunidad. La evolución de las comunicaciones mundiales, que ha permitido a las empresas controlar sus actividades de producción a una escala cada vez mayor, también ha facilitado la transmisión internacional de información sobre las condiciones de trabajo de sus proveedores en el extranjero, aumentando la conciencia pública y facilitando actividades de acción.

      Una serie de partes interesadas participan en la elaboración de códigos voluntarios de conducta, o pueden verse afectadas por su adopción. Estas partes incluyen pequeñas y grandes empresas, organizaciones no gubernamentales del Norte y del Sur, sindicatos, accionistas e inversores, consumidores, asesorías y verificadores, exportadores del Sur, trabajadores del Sur, gobiernos del Sur y comunidades locales. Todos ellos tienen intereses específicos que les predisponen a favor de los códigos empresariales, e influencian los tipos de códigos cuya aplicación desearían.

      Una de las características sorprendentes del crecimiento actual de los códigos de conducta es su tendencia a concentrarse en determinados sectores, en particular el comercio, la industria textil, de productos químicos y extractiva. Los códigos que abarcan las cuestiones laborales tienden a concentrarse en sectores como el del vestido, calzado, material de deporte, muñecos y la venta al pormenor, mientras que los códigos ambientales suelen ser más frecuentes en el ámbito de los productos químicos, la silvicultura, el petróleo y la minería.

      Los códigos de conducta se dividen en cinco categorías principales: códigos de empresas, códigos de asociaciones comerciales, códigos elaborados por múltiples grupos de interés, códigos modelo, y códigos intergubernamentales. El alcance de los códigos varía considerablemente. Muchos ni siquiera abarcan todas las normas de trabajo fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo. Los alcances de los códigos de empresas y de los códigos de asociaciones comerciales a menudo son más limitados que los elaborados en conjunción con otras partes interesadas. También se observan diferencias en la cobertura de los códigos. Aunque muchos no cubren a los proveedores de la empresa, a menudo no abarcan toda la cadena de suministro y muy raramente abarcan a los trabajadores a domicilio. La aplicación de un código particular a los fines de una vigilancia efectiva es fundamental si se desea que éste tenga una repercusión real. Se observan igualmente defectos a este respecto, ya que sólo un pequeño porcentaje de los códigos prevé la vigilancia independiente.

      Es necesario señalar algunas limitaciones, al evaluar los códigos de conducta. Algunas de éstas son de naturaleza práctica, debidas al modo de aplicación de los códigos hasta el momento. Otras son inherentes a los códigos como instrumentos, por lo que van más allá de las limitaciones relacionadas con el modo de aplicación de los códigos en el pasado. A pesar de la proliferación reciente de los códigos, su aplicación sigue siendo relativamente limitada. Otras desventajas están relacionadas con el número limitado de cuestiones que abordan y a las que se aplican dichos códigos. Las limitaciones estructurales más arraigadas de los códigos de conducta están relacionadas con “los motores” de su proliferación en el decenio de 1990. No sólo se limitan a sectores concretos, donde las marcas comerciales y la imagen empresarial son importantes, sino que también se aplican principalmente a las empresas dedicadas a la exportación. Por último, los códigos de conducta tienden a centrarse en cuestiones particulares – las consideradas potencialmente muy peligrosas para que las empresas se asocien con ellas. Es decir, es probable que las cuestiones de gran repercusión en países desarrollados ocupen un lugar destacado en la mayoría de los códigos.

      No obstante las limitaciones de los códigos, éstos pueden y han proporcionado beneficios a las partes interesadas. En ejemplos específicos de mejora de las condiciones de trabajo, se muestra que los códigos pueden influir en el comportamiento empresarial. Además, debido a los códigos de conducta, las empresas asumen cada vez más la responsabilidad de las actividades realizadas por sus proveedores y sus propias filiales.

      Sin embargo, cabe el peligro de que los códigos se consideren algo más de lo que son en realidad, y de que se utilicen para desviar las críticas y reducir la demanda de reglamentación externa. En algunos casos, los códigos han empeorado la situación que pretendían mejorar. Se ha expresado inquietud por que tiendan a menoscabar la posición de los sindicatos en el lugar de trabajo.

      Es indudable que los peligros y limitaciones de los códigos de conducta identificados en este documento son reales. Así pues, es importante elaborar estrategias que aseguren que los códigos sean complementarios a la legislación del gobierno y que faciliten la sindicación de los trabajadores. Es más probable que esto suceda más bien cuando se trata de códigos elaborados por varios grupos de interés que cuando son diseñados de un modo unilateral por empresas o asociaciones empresariales. Los códigos de conducta deberían considerarse una esfera de confrontación política, y no una solución a los problemas ocasionados por la mundialización de la actividad económica.
      • Publication and ordering details
      • Pub. Date: 1 Apr 2001
        Pub. Place: Geneva
        ISSN: 1020-8216
        From: UNRISD