1963-2013 - 50 years of Research for Social Change

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Back | Programa: Sociedad civil y movimientos sociales

Peasant Associations in Theory and Practice



Diez años después de que Eric Hobsbawm escribiera un obituario dedicado al “fin del campesi-nado” en su libro The Age of Extremes, las organizaciones de productores rurales están al frente de la movilización contra la mundialización—conocida como “el movimiento de los movimientos” antimundialización. Desde la formación de los zapatistas en el sur de México hasta el suicidio de un agricultor de la República de Corea en la reunión celebrada por la Organización Mundial del Comercio en Cancún, en 2003; las organizaciones de campesinos y trabajadores rurales han tomado la delantera en denunciar el hundimiento del sistema de mercado mundial.

Los programas de ajuste estructural patrocinados por el Fondo Monetario Internacional han reestructurado radicalmente las economías rurales locales y han orientado la producción hacia un mercado internacional de materias primas históricamente dominado por productores mo-dernos a gran escala (con frecuencia beneficiarios de cuantiosas subvenciones) establecidos en América del Norte y Europa occidental. En este documento, Nora McKeon, Michael Watts y Wendy Wolford examinan las formas en que la liberalización y la dependencia del mercado mundial han tenido efectos en la pobreza, el hambre, y lo que Amartya Sen ha denominado “derechos”—los recursos políticos, sociales y económicos que condicionan el acceso de una persona a los alimentos y las necesidades fundamentales. Los autores se basan en la obra de Sen al analizar las formas en que las comunidades y organizaciones de campesinos pueden ser actores clave en la resistencia o la negociación de los efectos (y el carácter) del mercado. Presentan dos estudios de caso de organizaciones de productores rurales, establecidas en Brasil y Senegal, para ilustrar el modo en que pueden arrojar luz sobre el desarrollo como un derecho, y sobre lo que el propio Sen ha denominado “el desarrollo como libertad”.

Los esfuerzos desplegados por grupos y comunidades para crear asociaciones y aumentar la influencia política de los productores rurales pueden considerarse un primer paso para abordar cuestiones más amplias de distribución, enfoques alternativos de la producción, estabilidad económica a largo plazo y ciudadanía. Las dos organizaciones presentadas, a saber, el Consejo Nacional de Concertación y de Cooperación Rural (Conseil national de concertation et de coopération des ruraux—CNCR), en Senegal, y el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra—MST), en Brasil, no representan la gran variedad de asociaciones, organizaciones y movimientos sociales existentes en las zonas rurales, pero su comparación permite examinar detenidamente las formas en que los producto-res rurales pueden movilizar a los participantes, elaborar una metodología y una ideología para la acción, y tener efectos en los programas políticos y económicos considerados hegemónicos tanto en el plano nacional como internacional.

El CNCR surgió en 1993, a consecuencia del fracaso de las políticas agrícolas y cooperativas rurales patrocinadas por el Estado, y de la liberalización de la economía en el marco del ajuste estructural. Durante diez años, el CNCR consiguió llevar a cabo un enérgico programa nacional, logrando el reconocimiento de los campesinos por parte del gobierno, y entablar negociaciones con este último, lo que le ha permitido defender los intereses de los pequeños productores.

El MST se creó en 1985, después de que, a raíz de un programa autoritario de modernización agrícola, se expulsara a millones de pequeños agricultores de sus tierras. Cuando el poder del gobierno militar empezó a debilitarse, los productores rurales de todo Brasil aprovecharon la oportunidad política y organizaron el proyecto discursivamente coherente de la reforma agraria. El MST se convirtió gradualmente en un actor importante en la política nacional, tras conseguir que la lucha por la reforma agraria llegara a ser una lucha por la democracia efectiva, la igualdad y la justicia social.

Las experiencias de estas organizaciones plantean una serie de cuestiones importantes sobre la dinámica de las asociaciones de campesinos, sobre las trayectorias del cambio (y sus relaciones con las cuestiones democráticas), sobre la conexión entre la sociedad civil y el Estado y, no menos importante, sobre los fundamentos fiscales (incluido el papel que desempeña la ayuda extranjera), en formas asociativas del desarrollo. Entre las lecciones más importantes, este documento nos enseña que los derechos muchas veces se cimientan en las capacidades políticas y de organización de las comunidades y asociaciones, y no de las personas o los hogares, y que las formas en que se movilizan y negocian los derechos dependen de la historia local de las relaciones entre el Estado, la sociedad civil y el mercado. En diferentes contextos, la relación con el Estado puede ser fundamentalmente polémica (como en el caso de Brasil) o estar basada en la negociación y la confrontación (como en el caso de Senegal). Para los responsables de formular y aplicar las políticas en los organismos de desarrollo bilaterales y multilaterales, cada vez más comprometidos con la promoción del “buen gobierno”, como se denomina actualmente, estos casos plantean cuestiones relativas a la tensa interrelación que existe entre los movimientos sociales y los programas de cooperación para el desarrollo.
  • Publication and ordering details
  • Pub. Date: 3 May 2004
    Pub. Place: Geneva
    ISSN: 1020-8178
    From: UNRISD