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Development and Cities
Prólogo, Deborah Eade
Esta antología está basada en el número doble de mayo 2001 de Development in Practice, en el cual participó como editor invitado David Westendorff, del Instituto de las Naciones Unidas de Investigación para el Desarrollo Social (UNRISD). Si bien se encuentra nuevamente destinado en China, Westendorff fue entre 1991 y 2001 el coordinador de investigación de la oficina de UNRISD en Ginebra, donde su trabajo se centró en asuntos relacionados con el gobierno urbano, y la sociedad civil y los movimientos sociales. Anteriormente coordinó proyectos de investigación sobre desarrollo y planeación urbanas en Brasil, China, México, India, Perú, Africa del Sur y los EEUU.
En las agencias de desarrollo en general, y específicamente en el sector de las ONG, hay una continua renuencia para abordar de lleno los asuntos de la urbanización. La actitud más común es que las ciudades son un problema en sí mismas y por ello no deben ser fortalecidas, o que sus habitantes gozan de mejores oportunidades y por tanto están menos “necesitados” que sus contrapartes rurales, o que los retos de una rápida urbanización son sencillamente demasiado grandes, caros o complicados de abordar. Una mirada a la lista de proyectos financiados y a la literatura de algunas de las ONG internacionales mejor conocidas sugiere que, por su enfoque a corto plazo o circunscrito a proyectos, si es que deciden involucrarse, la mayoría encuentra más fácil tratar los problemas específicos de un grupo poblacional específico en las ciudades y pueblos del Sur—niños de la calle o sexoservidoras suelen estar en los primeros lugares—que involucrarse en los desagradables problemas de gestión urbana, como vivienda, transporte o diversiones públicas. Irónicamente, los asentamientos humanos más grandes en los cuales muchas ONG tienen un enfoque más integral respecto a la planeación y gestión de servicios básicos son los campamentos de refugiados—en general asentamientos hacinados y sórdidos que merecen su etiqueta de “favelas rurales” —, pero, de nuevo, su participación en general es de corto plazo más que de plazo indefinido o basada en procesos.
De sí mismo David Westendorff comenta que su escolaridad formal—en arquitectura a mediados de los 70, en planeación urbana y regional a principios de los 80—le permitió pasar por alto estos temas hasta que la experiencia real le empezó a enseñar quiénes eran los constructores y planificadores de verdad. Por tanto en su ensayo introductorio subraya la importancia de crear polémica sobre sustentabilidad en los sectores urbanos, accesible a las instituciones de la sociedad civil que (potencialmente) juegan un papel fundamental para influir en los debates políticos y en el diseño de prácticas, es decir, los activistas de base, las organizaciones comunitarias o barriales, los movimientos sociales y las ONG, entre otras. En colaboración con UNRISD, nos complace poder ayudar a difundir la vasta experiencia profesional y práctica así como la diversidad cultural aquí reflejada. Esperamos que esta antología ayude a derrumbar algunas de las barreras y prejuicios que a menudo limitan nuestra comprensión y nuestros enfoques respecto a los problemas urbanos (y sus soluciones), y que fomente análisis nuevos sobre el tema.