Volver | Proyecto: Envejecimiento, desarrollo y protección social
Estudio de caso de Vladislav Bezrukov y Natalia Foigt
LOS EFECTOS DE LA TRANSICIÓN EN LAS PERSONAS MAYORES EN UCRANIA: LA MIRADA OPTIMISTA HACIA LE FUTURO
RESUMEN
Tras la desintegración de la Unión Soviética, los países de Europa Central y del Este, incluida Ucrania, se han esforzado por establecer una sociedad democrática abierta. Al llevar a cabo reformas sistémicas, algunos países de esta región han logrado superar las consecuencias negativas de la transición y establecer las bases de un futuro próspero. La Ucrania actual se ha enfrentado a la hiperinflación, consiguiendo una estabilidad relativa de los precios. A pesar del continuo declive de la producción, el valor absoluto de las asignaciones presupuestarias orientadas a cubrir las necesidades sociales no se modifica desde hace mucho tiempo, y su parte en el presupuesto aumentó incluso en 1996. No obstante, la economía de Ucrania sigue enfrentándose a una crisis, por lo que la tasa de desarrollo humano es considerablemente inferior a otros países desarrollados (según la clasificación del PNUD, en Ucrania ocupaba en 2000 el 91° puesto en esta clasificación mundial).
El antiguo orden social, conforme al cual el Estado apoyaba los derechos económicos y sociales, en detrimento de los civiles, está conduciendo progresivamente al establecimiento de un nuevo orden, que prevé la libertad de convicción, expresión y organización, pero sin asegurar la protección social. Durante la transición se experimentó una brusca caída del nivel de ingresos medios, acompañada por la desaparición de productos alimentarios y bienes baratos, para cuya producción el Estado asignaba recursos especiales durante el antiguo régimen. Aunque el Estado concede las pensiones de vejez, éstas apenas bastan para sobrevivir. En el caso de las personas mayores de las zonas rurales, el pago de estas pequeñas pensiones se retrasa considerablemente. El antiguo sistema social de bienestar se caracterizaba por su gran desorganización, y mucho de los principales servicios sociales estatales perdieron su carácter gratuito o se privatizaron parcialmente, encareciéndose en consecuencia. El nivel de atención de salud se redujo bruscamente, y algunas de las instalaciones estatales se privatizaron, por lo que el acceso a las mismas quedó limitado a los ciudadanos privilegiados.
Las pérdidas humanas figuran entre los efectos negativos de la transición en las personas mayores, al igual que en toda la población, lo que se refleja en el proceso de despoblación y en una esperanza de vida más baja. Entre 1991 y 2000, la población ucraniana se redujo en 2,1 millones de personas, por lo que la población descendió a 49,7 millones, y la esperanza de vida a los 65 años disminuyó de 14,86 a 13,86 años. El aumento de la morbilidad fue la segunda consecuencia negativa. Los cambios producidos en la estructura de la morbilidad y, por consiguiente, en la estructura de la mortalidad por causas (aumento de la morbilidad y la mortalidad a edades inferiores debido a enfermedades cardiovasculares, neoplasmas, enfermedades cutáneas, etc.) indican la aceleración de los procesos de envejecimiento individuales.
Dado que el coste real de las pensiones es inferior al coste real de los salarios, los ingresos reales de los pensionistas disminuyen considerablemente. El crecimiento sin precedentes de la pobreza entre las personas mayores, a consecuencia de la transición, provocó una alimentación desequilibrada e insuficiente que llegó a la inanición, y la extensión de la "enfermedad de la pobreza" entre las personas mayores - la tuberculosis, otras enfermedades contagiosas, intoxicación por alimentos, etc. El aislamiento social sin esperanza provocado por la pobreza redundó en el aumento de la tasa de suicidios entre las personas mayores, que ascendió al 29 por ciento entre 1989 y 1999.
La pobreza absoluta en que viven las personas mayores aumenta paralelamente a los ingresos y la desigualdad en materia de bienestar, lo que da lugar a la llamada relativa pobreza de la tercera edad. La desigualdad refleja el cambio en la distribución de los ingresos, que pasan de ser laborales a capitales, y las diferencias al respecto cada vez son mayores. El aumento de esta desigualdad es tanto consecuencia como condición previa de un incremento desigual de los precios, de forma que los precios de los bienes y servicios baratos que consumen las personas mayores aumentan con mayor rapidez que los demás.
La situación de desventaja en que viven las personas mayores se agrava por otra consecuencia de la transición, a saber, el aumento del desempleo, que limita las posibilidades de que las personas que superen la edad de trabajar encuentren un trabajo remunerado. La desigualdad e incluso la discriminación manifiesta de las personas mayores por motivos de edad en el mercado del trabajo no sólo contribuyen a su privación económica, sino también a su aislamiento social, lo que redunda en la pérdida de su dignidad humana.
La difícil situación económica de las personas mayores se complica más aún por la agravación de los problemas sociales, por cuestiones de diferencias entre los sexos, familiares y públicas. Así pues, si bien en la época soviética el sistema de cuotas había permitido a las mujeres ostentar cargos y participar igualmente en la toma de decisiones, tanto en la esfera económica como política, resulta paradójico que, al establecerse el régimen democrático, se haya reducido el número de mujeres en estos cargos. El gran logro del socialismo, es decir, permitir que las mujeres cobren la pensión de vejez antes que los hombres (estos últimos a los 60 y las primeras a los 55) ha acabado siendo una trampa legislativa para éstas, al reducirse el periodo de tiempo en que pueden ganarse la vida. La economía actual en Ucrania no considera el potencial intelectual y profesional de las mujeres mayores; si bien la estructura educativa de los hombres y las mujeres es, en general, muy similar, los hombres con educación universitaria participan mucho más activamente en la economía.
Ante la presión de la crisis económica, los procesos de nupcias y fertilidad están experimentando cambios, al igual que la estructura familiar. En el contexto de los problemas sociales de las personas mayores, estas tendencias se manifiestan en el aumento del número de familias de dos generaciones, que incluyen a padres mayores e hijos solteros en edad de contraer matrimonio, y en la extensión de los matrimonios civiles inestables entre las personas mayores y los jóvenes. Cuando este último fenómeno afecta a una familia joven, las probabilidades de tener descendencia se reducen, lo cual, al añadirse a la caída en picado del índice de natalidad (en la última década, éste se redujo en un 42%) limita más aún las posibilidades de que las personas mayores tengan nietos. La falta de libertad, reforzada por la falta de espacio debido al déficit de viviendas, provoca tensión y desintegración familiar, así como conflictos entre las generaciones, que afectan a los miembros de la familia más vulnerables - los niños y los ancianos.
Asimismo, las personas mayores se han enfrentado a graves problemas en la comunidad. Los antiguos sistemas de distribución de bienestar social han provocado la desigualdad entre los ancianos, debido a un sistema de concesión de privilegios. La pérdida de estos privilegios durante la transición ha provocado una mayor insatisfacción con el nuevo sistema entre gran parte de la población mayor. La expansión de unas nuevas normas y valores ha provocado la estratificación política y social en la sociedad, donde las personas mayores parecen portar una visión totalitaria desfasada. Esto ha fomentado la desintegración social en general, y el aislamiento social de las personas mayores en particular.
La situación social y económica actual de las personas mayores en Ucrania sigue siendo difícil. No obstante, se han producido algunos cambios que deberían subrayarse. El volumen anual de las pensiones aumenta cada año, si bien lentamente. La reforma de atención de salud ha dado lugar a una sensible mejora inicial. En la actualidad se establecen gradualmente sistemas de bienestar tanto públicos como privados. La sociedad cada vez es más consciente del papel positivo de las personas mayores en la estabilización de la sociedad ucraniana. Con unos ingresos familiares más bien bajos, la pensión de los miembros mayores de la familia reviste una gran importancia para apoyar a las generaciones más jóvenes. Tras el colapso de la educación preescolar, la presencia de los abuelos en la familia es un incentivo importante para las madres con hijos pequeños, que desean incorporarse de este modo a la actividad económica. Dejar el hogar a cargo de los miembros mayores de la familia a menudo supone un importante apoyo financiero para la familia de varias generaciones, modelo extendido en la actualidad.
A pesar de que la tasa de desempleo se incrementa en la producción de carácter estatal, las personas mayores que trabajan orientan cada vez más su actividad económica hacia el sector autónomo, al tiempo que participan más activamente en la vida pública y la política. Cabe destacar particularmente el movimiento voluntario que iniciaron y dirigieron los veteranos de guerra y del trabajo. Los estudios sobre la calidad de vida realizados por el Instituto de Gerontología en 2001 han demostrado que, en comparación con los ancianos de Europa Occidental, las personas mayores de Ucrania (aunque su retraso es evidente en muchos aspectos) disfrutan de mayor movilidad y son físicamente más independientes. Además, su personalidad abierta (tradicional en la antigua sociedad socialista) en la actualidad les ayuda a evitar la soledad. Gustan de comunicarse con los miembros de su familia, amigos y conocidos. Dado el carácter heterogéneo de la población mayor, se cree que algunos se han adaptado a la nueva situación. Con la estabilización de la política y la economía, este proceso seguirá avanzando y, a largo plazo, la mayoría de los ancianos se adaptarán a la nueva vida, como ha sucedido en el caso de la República Checa, Polonia y los Países Bálticos. En Rusia, la vida de las personas mayores ha experimentado muchos cambios positivos. Ahora, después de haber vivido tantas experiencias, los ancianos de Ucrania tienen todos los motivos para mirar hacia el futuro con optimismo.