Volver | Proyecto: Envejecimiento, desarrollo y protección social
Estudio de caso de Martha Alter Chen
VIUDEZ Y ENVEJECIMIENTO EN LA INDIA
RESUMEN
Introducción
- Una población en envejecimiento
La población de la India se está envejeciendo. La población de 60 años de edad y más como porcentaje del total de población de la India era el 6.5 por ciento en 1981 y el 13 por ciento en 1991. Esta tendencia refleja el hecho de que la India, como sociedad, está experimentando una transición desde tasas elevadas de mortalidad y de fertilidad, hacia tasas relativamente bajas en ambos casos. En términos de la vida cotidiana esto significa que hay un número creciente de población en edad avanzada que necesita ser atendida y un número decreciente de población joven para atenderla.
Esta transición demográfica es causa de ansiedad tanto para los padres de familia como para sus hijos. Mientras que los hijos se preocupan porque no pueden proporcionar suficiente ayuda a sus padres que envejecen, estos últimos se preocupan porque sus hijos no pueden ayudarlos. Esta "ansiedad por la dependencia" es real en ambos sectores de población en la medida en que las meras cifras de personas en edad avanzada se convierten en hechos palpables de la vida contemporánea en la India. Dentro de este cuadro general, hay diferencias significativas entre hombres y mujeres sobre la forma como experimentan el envejecimiento en dicho país. En esta ponencia, exploro brevemente esas diferencias para concentrarme luego en las tribulaciones de las ancianas viudas.
- Viudez y envejecimiento
En la India, la manera como una persona envejece depende significativamente de la condición matrimonial del varón o de la mujer. Esto se debe a dos causas fundamentales. Primero, en la India cuando la población llega a la edad avanzada recibe ayuda relativamente escasa de parte del estado o de sus patrones. La razón es que India no es un estado de bienestar plenamente desarrollado y la mayor parte de su fuerza de trabajo está empleada por cuenta propia o trabaja informalmente. Por lo tanto, los ancianos tienen que depender del apoyo que les proporcionen la familia y la comunidad. Segundo, el estado matrimonial sirve para definir la índole de la asistencia y el apoyo que una persona necesite así como lo que ella o él reciba por parte de su familia y de la sociedad en general. Dado que la población de la India que no contrae matrimonio es relativamente poca y relativamente pocas parejas se divorcian, el verdadero problema de los ancianos consiste en ver si sobreviven a su cónyuge. En India, la incidencia de viudez entre hombres y mujeres por igual, aumenta marcadamente con la edad. En tanto que sólo el 5 por ciento de la población total de India está compuesto por viudos y viudas, 47 por ciento de la población en edad avanzada lo son.
- La brecha por razones de género en cuanto a la viudez entre los ancianos
Las mujeres constituyen un número relativamente mayor entre la población de edad avanzada de la India, según lo revelan las cifras: poco más del 7 por ciento del total de mujeres tienen 60 años de edad o más, mientras que en el caso de los hombres es poco menos del 7 por ciento. Considerándolo de otra manera, mientras que 48.1 por ciento de la población total es femenina, el 48.2 por ciento del total de población anciana es femenina. Esto es debido a que aquellas mujeres que sobreviven la infancia, la adolescencia y la maternidad, empiezan a sobrevivir a los hombres después de los 45 años de edad. Sin embargo, la brecha por género en la incidencia de la viudez entre los ancianos es significativa.
En todos los grupos de edad, la incidencia de la viudez es menor del 3 por ciento de todos los hombres, y más del 8 por ciento de todas las mujeres. La razón primordial es por las diferencias en la edad del matrimonio y por el índice de reincidencia matrimonial entre hombres y mujeres. Para aquellos que tienen 60 años de edad o más, la incidencia de viudez es algo menor al 20 por ciento en el caso de los hombres y justo menos del 65 por ciento para las mujeres. Esto no es solamente porque las mujeres empiezan a sobrevivir a los hombres después de los 45 años de edad sino también debido a que es más probable que los viudos se vuelvan a casar que las viudas, en cualquier edad pero especialmente cuando ya están viejos. El resultado neto es que las mujeres representan más del 76 por ciento de las personas de edad avanzada en estado de viudez.
En la India, las consecuencias (así como las probabilidades) de la viudez son muy diferentes para hombres y mujeres. En comparación con las viudas, los viudos tienen mucho mayor libertad para volver a casarse, mayores derechos de propiedad, oportunidades más amplias de obtener empleo remunerado y, por lo tanto, pueden exigir con mayor autoridad que sus hijos les brinden apoyo económico. Más aún, los viudos encaran pocas restricciones (si es que las hay) en cuanto a su modo de vestir, su dieta o su conducta. En comparación con los viudos, las viudas son mucho más vulnerables ya que sufren agresiones directas y a menudo sumamente graves.
Las tribulaciones de las viudas en edad avanzada
- Ideales manifiestos
En toda la India se sabe ampliamente que una función de los lazos de parentesco extenso es la de cuidar de las esposas e hijos de parientes fallecidos. El ideal manifiesto es que el hinduismo provee un lugar seguro para la viuda (por lo menos física y económicamente) dentro de la familia extensa. Bajo el ciclo ideal de la existencia, la vida de una mujer hindú está marcada por la transferencia sucesiva de la responsabilidad por su control social y apoyo económico del padre, hacia el esposo, y luego hacia el hijo. Sin embargo, muchas veces las cosas no van de acuerdo con lo previsto. La viuda sin hijos y la madre que enviuda cuando es joven, suscitan desafíos especiales al sistema de familia extensa. ¿Quién debería mantener y apoyar a estas mujeres? Aun una viuda de mayor edad con hijos grandes puede suscitar un dilema. ¿Cuál de los hijos es el que debería sostenerla? ¿Qué sucede si ninguno de sus hijos puede o quiere hacerlo?
- La realidad cotidiana
A principios del decenio de los 90, junto con un equipo de investigadores locales, apliqué una encuesta a todas las mujeres viudas de 14 aldeas de la India, pertenecientes dos de éstas a cada uno de siete estados: Bengala Occidental, Bijar, Uttar Pradesh, Rayasthán, Andhra Pradesh, Tamil Nadu y Kerala. Entrevistamos a un total de 562 mujeres de las cuales 510 no se volvieron a casar después de haber perdido a su primer marido; pero 17 volvieron a contraer matrimonio y permanecían en ese estado civil cuando se les entrevistó. Mi propósito era entender la vida cotidiana de las viudas. ¿Reciben sostenimiento permanente o apoyo periódico? Si es así, ¿quién las mantiene o las apoya? ¿Tienen alguna propiedad? Si no, ¿cómo sobreviven?
Brevemente, esto es lo que encontré. En cuanto al lugar donde viven, surgieron tres factores claros y apremiantes. El primero era que pocas de las viudas de mi muestra (menos del 3 por ciento) vivían con sus parientes políticos. El segundo era que sorpresivamente, pocas de las viudas de mi muestra (menos del 4 por ciento) vivían con sus padres o con sus hermanos. El tercero es que menos de la mitad de todas las viudas de mi muestra (poco más del 40 por ciento) vivían con sus hijos casados.
¿Qué les sucede a aquéllas viudas que no son sostenidas por sus familiares masculinos? A pesar de las normas tradicionales que no lo permiten, algunas viudas viven con sus hijas casadas. Sin embargo, encontré que muchas de las hijas que pensábamos que estaban "casadas", en realidad estaban abandonadas, divorciadas o también eran viudas. Estos hechos me condujeron hacia otro factor innegable: que muchas de las viudas dependen de sí mismas o de otras mujeres solas. De hecho, en mi muestra, más viudas viven con otra mujer sola que con sus parientes políticos masculinos o con sus padres o con sus hermanos.
Dado que pocas de las viudas pueden depender de sus parientes políticos, de sus padres, de sus hermanos, o de sus hijas y que no todas las viudas tienen hijos que estén dispuestos o que puedan sostenerlas, una gran proporción de las viudas tienen que sobrevivir por cuenta propia. En mi muestra, cerca de la mitad de las viudas se sostienen por sí mismas en hogares que carecen de algún adulto varón: incluidas las viudas que viven completamente por cuenta propia así como aquéllas que viven junto con sus hijos pequeños (o que tienen otros dependientes) o viven con otras viudas.
- La sobrevivencia por cuenta propia
Las viudas que sobreviven por cuenta propia, sobre todo las de edad avanzada, merecen atención especial. En la India las personas raramente viven solas. Sin embargo, dentro de este fenómeno relativamente raro hay determinadas pautas que se destacan con claridad. Primero, quienes viven solos caen en dos categorías principales: los hombres jóvenes (algunos con esposas que viven separadas), y las viudas o viudos de edad avanzada. Segundo, los hombres predominan entre todas las personas que viven solas pero las mujeres, sobre todo las viudas, predominan entre las personas ancianas que viven solas. Y, tercero, casi la mitad de los hombres que viven solos han enviudado, mientras que la gran mayoría de las mujeres que viven solas son viudas. En pocas palabras, las viudas predominan entre la población de edad avanzada que vive sola.
Algunas viudas de edad avanzada trabajan hasta que están muy ancianas. En su estudio sobre la ancianidad en una aldea de Bengala Occidental, Sarah Lamb encontró que todas las viudas de edad avanzada de la aldea trabajaban para poder salir adelante en sus gastos. Entre las ancianas viudas, las ocupaciones más comunes eran las de proporcionar servicios domésticos a otros hogares o encargarse de tiendas pequeñas. En su estudio sobre la edad avanzada en una casta baja de Tamil Nadu, Paulina Kolenda encontró quince mujeres (sobre todo viudas) de más de 70 años de edad que vivían solas: casi la mitad (7 de 15) tenían hijos que vivían separadamente; otras siete carecían de hijos; y una tenía hijas que vivían separadamente. Una de las viudas, de 76 años de edad, hacía dulces que les vendía a los trabajadores de los hornos de ladrillos. En su estudio sobre la vejez en una aldea de Karnataka, Marulasiddaiah encontró dos viudas de más de setenta años de edad que trabajaban manualmente como asalariadas y algunas otras que se encargaban de pequeñas tiendas. Una viuda había trabajado como obrera manual asalariada hasta que cumplió los 71 años, cuando abrió un pequeño comercio en la parte de su casa que daba a la calle.
La mayoría de las viudas que continúan trabajando hasta que están muy ancianas son aquéllas que tienen que manejárselas por sí mismas, para ganarse la vida a duras penas. Algunas viven dependiendo de otros pero tienen que trabajar para ganarse su sustento. Ello se debe a que a menudo las viudas tienen que aportar algo (propiedades o ingresos o servicios domésticos) a aquéllos con quienes ellas conviven o de quienes reciben apoyo. Sin embargo, no todas las viudas son propietarias o pueden trabajar. Algunas son simplemente demasiado viejas para trabajar, a otras no se les permite trabajar bajo las normas sociales tradicionales, y otras más no encuentran trabajo. En mi muestra, más de una tercera parte de las viudas que vivían solas no trabajaban.
¿Qué le sucede a la viuda que es demasiado anciana o está incapacitada o que de cualquier manera no puede ganarse la vida, si no hay quien la sostenga? Algunas de ellas pueden reclamar a la familia de su fallecido esposo, sus derechos a una parte de la cosecha o reclamar al gobierno sus derechos a una pensión por viudez. Otras más pueden verse forzadas a emigrar a las ciudades de peregrinación a fin de lograr salir adelante en sus gastos pidiendo limosna o, como sucede notablemente en Vrindavan y en Varanasi, cantando letanías devocionales. Pero, ¿qué sucede con las demás? Hay suficiente información sobre las viudas ancianas ciegas, sordas o locas que deambulan desamparadas o que languidecen en sus aldeas, por lo que se puede saber qué es lo que les pasa a algunas de ellas. Conocí a una viuda anciana y senil en Bengala Occidental, cuya única fuente de consuelo era una estatuilla de Krishna a la que arrullaba en su regazo como si fuera un bebé. Otras de ellas simplemente ya no existen para contar su historia debido a que entre las mujeres de más de 45 años de edad, las viudas mueren más pronto que las casadas.
Negligencia social y acción pública
¿Por qué mueren más pronto las viudas ancianas que sus hermanas casadas? La tasa de mortalidad relativamente alta de las viudas no puede deberse a los casos ocasionales de sati. Hay otros procesos que están desarrollándose calladamente. El factor más sorprendente que se desprende de otros estudios y del mío propio es cuán pocas son las viudas que pueden contar con apoyo familiar o comunitario. El otro descubrimiento notable es el de las numerosas viudas que sufren hostigamiento o aun afrentas con violencia de parte de sus parientes, sobre todo de los parientes políticos. Dada la negligencia tan extendida con que se trata a las viudas y la violencia no tan esporádica que se ejerce sobre ellas, se requiere de la acción pública para ayudar a las viudas a fin de que demanden sus derechos a la propiedad, a conseguir empleo remunerado fuera del hogar si están en posibilidad de trabajar, para que se les proporcione protección social a aquéllas que no pueden trabajar y, lo más fundamental, para promover una imagen y una identidad mejores para las viudas.
Tres imágenes de la viuda india han captado la atención desde hace tiempo tanto de los indios como de los extranjeros por igual: la niña viuda, la viuda ascética y el ritual del sati. Pero las viudas que yo encontré no evocan ninguna de esas imágenes. En sus mentes había otras tres imágenes: la joven viuda con hijos dependientes de ella, la viuda de edad avanzada sin nadie en quien apoyarse, y otras viudas que tienen que sobrevivir por sí mismas. La preocupación verdadera de ese tipo de viudas se relaciona con problemas que las imágenes dramáticas no logran ilustrar, tales como el derecho de las viudas a la propiedad, a su sostenimiento o al empleo remunerado y, si se les niega ésto, su derecho a alguna forma de asistencia pública. Las imágenes dramáticas de la viudez no deberían desviar nuestra atención de las privaciones reales que sufren las viudas. Es de esperarse que la conciencia creciente del público sobre el envejecimiento de la población en la India ayude a concentrar la atención en la condición social de casi 15 millones de viudas en edad avanzada que hay en el país.