Volver | Proyecto: Envejecimiento, desarrollo y protección social
Temas del proyecto
preparado por Peter Lloyd-Sherlock, University of East Anglia, Reino Unido
Antecedentes
El acelerado envejecimiento de la población es en estos momentos una tendencia mundial. Durante mucho tiempo ha sido una cuestión importante para los países desarrollados y actualmente también está adquiriendo importancia en muchos países en desarrollo. En la actualidad se tiende a percibir el envejecimiento de la población como una amenaza para el futuro, en lugar de reconocer este fenómeno como uno de los grandes logros del siglo pasado - aunque también dé lugar a una serie de desafíos sociales, económicos, políticos y culturales. El envejecimiento de la población forma parte de procesos más amplios de desarrollo y transformación, y está influido por los mismos. El bienestar y la calidad de vida de las personas mayores están firmemente condicionadas por su capacidad de aprovechar las oportunidades y enfrentarse a los riesgos asociados al cambio rápido y complejo. La protección social, tanto formal como informal, puede desempeñar un importante papel de mediador de las relaciones.
En el proyecto de UNRISD sobre Envejecimiento, desarrollo y protección social se abordarán los siguientes tres temas conexos:
• Trayectorias del desarrollo, el cambio social y el bienestar en la vejez
El envejecimiento de la población y el bienestar de las personas mayores son inseparables de procesos más amplios de desarrollo. La rapidez de estos procesos de cambio en los países en desarrollo se refleja en el inesperado envejecimiento de su población. Aunque las estructuras de población de edad más avanzada suelen ser propias de los países más ricos, la mayoría de las personas mayores del mundo vive actualmente en el Sur. La relación es bilateral: el envejecimiento de la población también puede influir en los modelos de desarrollo. Sin embargo, la pretensión de que el envejecimiento simplemente supone el aumento de los obstáculos en los sectores de producción de la economía se basa en conceptos excesivamente generalizados del consumo y la dependencia durante la vejez. El desarrollo influye en la capacidad de las sociedades de atender a todos los grupos, incluidas las personas mayores y, al mismo tiempo, puede conllevar cambios complejos de carácter social y cultural, que para las personas mayores suponen tanto oportunidades como amenazas.
En el proyecto se examinan estas cuestiones y relaciones en diferentes contextos regionales. En un informe se estudia la experiencia de Gran Bretaña, al tomar este país como representante, en términos generales, de los países industrializados desarrollados. Se analizan los cambios a largo plazo en la situación de las personas mayores, incluido su bienestar económico (con respecto a su acceso tanto a la producción del mercado como a la protección social), su papel en la sociedad y su participación política.
En los informes sobre Brasil y Ucrania se ofrece un contraste con respecto a las trayectorias de desarrollo y al bienestar en la vejez. En Brasil, los resultados económicos han sido relativamente positivos, por lo que se ha elaborado un gran número de amplios programas orientados a las personas mayores. En Ucrania, la crisis económica se ha reflejado en el colapso de la protección social formal. Sin embargo, también pueden identificarse importantes procesos que afectan a las personas mayores en ambos países, como una dinámica de cambio en los hogares y una evolución de las normas culturales.
En otro informe se analizan los esfuerzos desplegados por las autoridades políticas en China para hacer frente a los procesos de cambio, cuya rapidez y alcance no tiene precedentes. Esto se contrapone a una historia reciente de reducción de la fertilidad a cualquier precio, y a una falta de atención a la protección social formal, en particular en las zonas rurales. En otro informe se examinan las experiencias generales del África Subsahariana, donde la pobreza y los contratiempos del desarrollo reciente no han impedido un rápido cambio social, cultural y epidemiológico. Estos cambios han supuesto una presión para la economía del cuidado informal, impidiendo al mismo tiempo el desarrollo de intervenciones políticas formales.
• La protección social formal y las personas mayores
En los países desarrollados, el gasto público para cubrir las necesidades de las personas mayores ha experimentado un rápido crecimiento, lo que ha producido inquietud en torno a la sostenibilidad fiscal y exige un planteamiento más pluralista de la financiación y la prestación de servicios. En el proyecto se incluye un estudio de la solicitud de servicios de cuidado a largo plazo en Japón, que se extiende con gran rapidez. Se evalúan las reformas recientes y se consideran las relaciones cada vez más complejas entre el Estado, el sector privado, las organizaciones voluntarias y la prestación informal de servicios.
El enfoque de la política pública para las personas mayores en el Sur está muy influenciado por las experiencias del Norte, y se ha visto dominado por la polémica que suscita la reforma de las pensiones. En el proyecto se incluye un análisis comparativo de programas de pensiones en Singapur, Chile, Sudáfrica y Brasil. Se considera que en Chile, donde el sistema establecido está considerablemente privatizado, los gastos administrativos son más elevados y la cobertura es menor. Se muestran los programas de pensiones no contributivas de Brasil y Sudáfrica para reforzar la protección social informal y facilitar una importante fuente de ingresos a los hogares pobres. El programa previsor estatal de Singapur ofrece un posible modelo de financiación integrada para pensiones, seguro de enfermedad y cuidado a largo plazo.
En general, la financiación y prestación de los servicios de atención de salud para las personas mayores se ha considerado en menor grado que la reforma de las pensiones. En uno de los informes del proyecto se estudia una excepción importante de esta tendencia, es decir, el ambicioso programa de servicio social y salud para los pensionistas establecido en Argentina. Se presta particular atención a las dificultades financieras del programa, y se establecen comparaciones con el programa Medicare de los Estados Unidos.
En muchos países en desarrollo, las personas mayores apenas reciben protección social formal, con la salvedad de los funcionarios jubilados. En un informe sobre África Subsahariana se describe la orientación de la política de salud hacia otros grupos, como las madres, los niños y los trabajadores "productivos". Las reformas del sector de salud llevadas a cabo en la región, tales como la recuperación de costes, la descentralización y nuevas formas de participación del sector privado, nunca o rara vez consideran los consecuencias que podrían tener en las personas mayores.
El carácter general de los marcos de la política de salud se pone de relieve en un informe donde se describen las medidas adoptadas en el contexto de una reforma más o menos similar llevada a cabo en un entorno muy diferente, a saber, en Malasia. Una vez más, apenas se hace referencia a las posibles consecuencias de estos cambios en las personas mayores. Irónicamente, el envejecimiento de la población se utiliza como justificación para promover la financiación privada en el Sureste de Asia, por lo cual se reduce la presión sobre el Estado. Sin embargo, como es bien sabido, el seguro de enfermedad privado tiende a evitar obligaciones con grupos "de alto riesgo", tales como las personas mayores.
• Las personas mayores y la economía del cuidado
La división entre la protección social formal e informal es imprecisa, y cada vez se presta más atención a la interrelación entre ambas. Esto es particularmente significativo en lo concerniente al cuidado a largo plazo de grupos como las personas de edad muy avanzada. Sin embargo, la economía del cuidado también está relacionada con cuestiones tales como la producción de salud y el apoyo económico informal a los hogares. En el Sur, a menudo se afirma que los servicios sociales y de cuidado no constituyen una prioridad política, al dar por supuesto que las estructuras tradicionales del hogar y la comunidad desempeñan su papel. En un estudio de México se muestra cómo los cambios producidos en las estructuras familiares, en los papeles de los hombres y las mujeres, y en las obligaciones de parentesco están obligando a prestar servicios de cuidado informal a las personas mayores. Estos cambios se analizan utilizando un marco de intercambio y reciprocidad entre generaciones. En el informe se establecen comparaciones entre las zonas rurales y urbanas, y se presta particular atención a los efectos de la migración en el cuidado informal y el intercambio.
A menudo se defiende que las presiones sobre la economía del cuidado están vinculadas a la desaparición progresiva de los valores y normas tradicionales. Sin embargo, las investigaciones históricas han puesto en duda la creencia de que las antiguas generaciones de personas mayores vivían en una "Edad de Oro", caracterizada por unas normas más estrictas de apoyo familiar y de respeto a los mayores. En efecto, algunas actitudes tradicionales, incluidas la superchería y la discriminación contra las personas con una discapacidad cognitiva, pueden perjudicar notablemente el bienestar de las personas mayores, en particular las mujeres, y conducir a la llamada "economía del descuido". En uno de los informes del proyecto se estudian los valores tradicionales y la viudez en la India, y se observa una discriminación social extendida, que se refleja en los niveles de mortalidad y los datos sobre los ingresos. En este informe también se observan las diferencias entre la naturaleza y el grado de marginación en las diferentes regiones, clases sociales y castas.
Muchas personas mayores prestan ellas mismas servicios de cuidado, ayudando quizá a un cónyuge enfermo o a un nieto, lo que cada vez es más notable en contextos donde el VIH/SIDA alcanza un alto grado de difusión. En uno de los informes del proyecto se estudian los efectos sociales y económicos del VIH/SIDA en las personas mayores en Tailandia. Se presta particular atención al papel que éstas desempeñan al cuidar a sus hijos enfermos (que son adultos), al tiempo que se resta importancia a los cuidados prestados a los nietos/huérfanos de víctimas del SIDA (este último fenómeno aún no está muy extendido en Tailandia).
La prestación de cuidados sigue siendo una actividad mucho más característica de las mujeres que de los hombres, y a menudo una sola persona asume toda la carga, por ejemplo una hija o una nuera. En un informe teórico se estudia la necesidad de asegurar la dignidad de los enfermos, y de evitar asimismo que se explote a las personas que prestan los cuidados. Se critican las perspectivas del contrato social, argumentando que el marco de capacidades ofrece un planteamiento más efectivo para forjarse una idea de la justicia social en la economía del cuidado.