Volver | Proyecto: Envejecimiento, desarrollo y protección social
Estudio de caso de Cristina Gomes da Conceição y Verónica Montes de Oca Zavala
ENVEJECIMIENTO EN MÉXICO: CUIDADO INFORMAL, GÉNERO Y RECIPROCIDAD
RESUMEN
En México, silenciosamente se consolida el proceso de envejecimiento demográfico. Simultáneamente, aunque los indicadores macroeconómicos muestran una economía en crecimiento, los indicadores sociales muestran procesos de desigualdad estructural y el aumento de la población en pobreza y pobreza extrema. Este contexto está sometiendo a prueba tanto a los sistemas de protección formal como Informal. En el primer caso, la estructura institucional de la seguridad y asistencia social ha experimentado cambios y se revela insuficiente para satisfacer la demanda de un segmento demográfico heterogéneo y en constante crecimiento. En el segundo caso -tema central en este artículo- los sistemas de protección social informal, en cuyo centro se ubica la familia y las redes de apoyo social, tienden a desplegar toda una compleja dinámica de arreglos domésticos y mecanismos de corresidencia para ayudar y cuidar a los miembros en edad avanzada. Pero estas estrategias se ven limitadas ante la propia dinámica demográfica, el cambio socioeconómico y las transformaciones culturales. Este trabajo presenta, desde la perspectiva de género, los mecanismos sobre el cuidado informal y los sistemas de apoyo e intercambio en donde el adulto mayor no sólo es receptor sino también proveedor de diferentes tipos de ayuda, principalmente hacia sus hijos. La perspectiva de género toma en cuenta que hombres y mujeres de diferentes generaciones asumen roles en la sociedad, en la familia y en la comunidad, en un complejo proceso de reconstrucción de redes, representaciones y estereotipos respecto al envejecimiento. El documento parte de una vasta literatura actual sobre el contexto socioeconómico y demográfico en México, recupera evidencias de estudios cualitativos y cuantitativos sobre envejecimiento e incorpora estudios de caso e información disponible hasta el momento derivada de encuestas sobre población adulta mayor (ENSE-94 y SABE-98).
A partir de lo anterior este artículo discute y muestra que el apoyo familiar no es universal ni homogéneo y llega a estar ausente. Se concluye que la familia asiste y cuida a sus miembros en edad avanzada pero de una manera diferencial dependiendo de algunas características sociodemográficas y las condiciones de ventaja o desventaja en las que el adulto mayor se encuentra. En algunos casos la atención frente a la enfermedad del anciano es menos pesada cuando existen recursos económicos, vivienda propia y algunas propiedades a las cuales recurrir en casos emergentes. Las representaciones de los roles de madre y padre en el pasado, también definen claramente las posturas y decisiones de los hijos al momento de ofrecer apoyo de sus padres en la vejez. La perspectiva de género permite observar los diversos estereotipos que justifican la negación o negociación de los hijos para intercambiar apoyos con sus padres o madres ancianos.
Respecto al apoyo que otorgan los adultos mayores se descubrió una extensa y variada actividad por su parte. Los adultos mayores proporcionan dinero, servicios, regalos y cuidado a menores, dependiendo de sus posibilidades y condiciones de género. También se descubre que los principales receptores de apoyo son los(as) cónyuges, seguido en importancia de los hijos, en tercer término los padres y por último, los yernos/nueras, así como suegros y hermanos. Además de que los ancianos pueden ser los cuidadores primarios en caso de enfermedad de los hijos adultos y responsables de sus nietos. En general, sus aportaciones resultan relevantes en el bienestar de los hogares de sus hijos y padres, a veces con un significado invaluable por la confianza que representa y la naturaleza de la ayuda.
Los sistemas de herencia familiar en México varían en las áreas rurales y urbanas. En las primeras, la sucesión ejidal ante la muerte radica en el poseedor o en la Asamblea Ejidal, situación que en muchas ocasiones ha marginado a las mujeres en edades avanzadas poniéndola en desventaja dentro de la familia y en la comunidad. En las áreas urbanas, tener conocimiento sobre la herencia puede motivar apoyo familiar o desanimarlo. Las situaciones derivadas de este hecho oscilan desde la cooperación hasta el conflicto familiar. En ambos contextos la mayor esperanza de vida genera que las descendientes prolonguen el tiempo de espera, situación que también puede reducir la constancia del intercambio.
Finalmente, la reciprocidad intergeneracional como principio implícito en las relaciones de apoyo e intercambio tiende a variar a partir de la situación socioeconómica tanto del adulto mayor como de los hijos. Las pensiones y otros recursos monetarios también hacen que los adultos mayores sean más atractivos o menos incómodos para las generaciones de adultos, así como les permite a los adultos mayores obtener mayor autonomía, decidir vivir solos o compartir su espacio doméstico con hijos y nietos. Las opciones pueden propiciar redes de solidaridad, situaciones de negociación o conflicto. El número de hijos también afecta la percepción de reciprocidad así como la relación de intercambio, de tal manera que una mayor descendencia sin una buena posición económica puede no representar apoyo alguno, mientras que de una menor descendencia con recursos económicos existe expectativa de apoyo y reciprocidad. En algunos casos la reciprocidad es inmediata o diferida, producto de las acciones del pasado. De los familiares se espera reciprocidad inmediata o diferida, mientras que en las redes de apoyo no familiares se espera reciprocidad inmediata.