Volver | Proyecto: Envejecimiento, desarrollo y protección social
Estudio de caso de Armando Barrientos
COMPARACIÓN ENTRE LOS ESQUEMAS DE PENSIÓN DE CHILE, SINGAPUR, BRASIL Y SUDÁFRICA
RESUMEN
El decenio de los 90 podría ser calificado acertadamente como el de la reforma mundial al sistema de pensiones. Varios países de América Latina así como otros con economías en transición transformaron radicalmente su sistema de pensiones, y adoptaron con rapidez los planes de jubilación individual reglamentados por el gobierno pero suministrados en forma privada. El anteproyecto de reforma al sistema de pensiones en estos países lo proporcionó Chile con su sistema de pensión de 1981, y el Banco Mundial jugó un papel clave al apoyar y financiar este modelo de reforma. En el propio informe del Banco, del año 1994, sobre "Prevención de la crisis de envejecimiento: Políticas para proteger a los ancianos y para promover el crecimiento económico", se destacó al envejecimiento como un problema, en el contexto de la política de desarrollo, aunque con una desafortunada connotación de "crisis". No obstante que en el informe se recomendaba a los países en desarrollo adoptar sistemas de pensión apoyados en bases múltiples, con una pensión pública básica junto con un plan de jubilación por contribución individual de tipo privado culminado con ahorro voluntario, el Banco se concentró casi exclusivamente en apoyar la reforma al sistema de pensiones sustentada en el segundo de esos tres elementos. Se racionalizó esta acción asegurando que el estímulo a los planes de pensión privados tenían ventajas económicas significativas tales como mejores incentivos para trabajar y para ahorrar, fortalecimiento de los mercados de capitales y reducción de los déficit fiscales.
El informe de la OCDE de 1998 denominado Sostenimiento de la prosperidad en una sociedad en envejecimiento, reflejó un punto de vista más equilibrado en cuanto a las respuestas de política que se requerían para poder enfrentarse al envejecimiento de la población. De acuerdo con este informe, la reforma al sistema de pensiones es necesaria a fin de incorporar a la población que envejece en esquemas de política en los que se promueva el "envejecimiento activo". En los países en desarrollo se está aplicando una reforma al sistema de pensiones de manera gradual pero no menos significativa.
Menos conocidas, pero muy importantes en el contexto de la política de desarrollo, son las experiencias de reforma al sistema de pensiones de Sudáfrica y de Brasil del decenio de los 90. En Sudáfrica, la desaparición del apartheid tuvo como consecuencia una extensión de los beneficios del sistema de pensión básica universal a los africanos. La "pensión social" aporta una fuente constante de ingresos para los ancianos y sus hogares, y está demostrando ser un instrumento poderoso para el desarrollo, al apoyar la actividad económica en el ámbito doméstico y al elevar la inversión en el capital físico y en el humano. Al mismo tiempo, la "pensión social" ha tenido como resultado una mejoría en el status de los ancianos dentro de sus hogares. En Brasil, una nueva constitución, adoptada en 1988, extendió las titularidades de las pensiones a los ancianos en las comunidades rurales y en el empleo informal. Aplicada en 1993, la "previdencia social" ha impulsado un auge significativo en la actividad económica de los hogares, y ha tenido una repercusión importante en la lucha contra la pobreza. Las experiencias de Brasil y de Sudáfrica muestran que el sistema de pensión básica universal puede tener una repercusión sustancial en la disminución de la pobreza, en el bienestar de los ancianos y en el desarrollo económico.
El Fondo de Provisión Central de Singapur ofrece un modelo diferente de apoyo a la población en edad avanzada. Las contribuciones obligatorias de la nómina se recolectan en un fondo, que puede ser aprovechado por los beneficiarios para una gama de gastos como los de salud, vivienda y educación. La administración eficiente del fondo reduce significativamente los costos administrativos.
Una comparación de los esquemas de pensión de Chile, Singapur, Sudáfrica y Brasil puede aportar lecciones importantes sobre el apoyo a los ancianos en los países en desarrollo. Hay desde luego, problemas técnicos de diseño y de ejecución que en una comparación de este tipo pueden salir a la luz, pero la preocupación principal de esta ponencia es la de considerar hasta dónde los diversos esquemas de pensión proporcionan un modelo a seguir para el apoyo a la población que envejece en los países en desarrollo.
La ponencia tratará entre otras cosas:
1.- La medida en que diversos esquemas de pensión permiten apoyar la reducción de diferencias en el ingreso, la redistribución y el seguro. Los esquemas de pensión funcionan de tres maneras claves. Proporcionan un instrumento para transferir ingresos del trabajo hacia la jubilación, ayudan a lograr objetivos de redistribución de acuerdo con las normas sociales, y proporcionan una gama de seguros para cubrir riesgos sociales claves tales como enfermedad, incapacidad o el fallecimiento de la persona que aporta el sustento. Se hará una comparación de los diversos esquemas de pensión, según su comportamiento en torno a estas tres funciones.
2.- El problema de la cobertura, tanto en términos de los riesgos como de la población. En la ponencia se explica porqué el establecimiento de planes de jubilación individual en América Latina ha estado acompañado de una reducción en los índices de cobertura.
3.- Los costos relativos de los esquemas de pensión. Los cuatro países proporcionan un contraste adecuado sobre este problema, sugiriéndose que el suministro descentralizado de pensiones con proveedores privados da como resultado un nivel de costos significativamente más alto.
4.- La sustentabilidad política de los diversos esquemas de pensión y los valores de solidaridad social que reflejan.
5.- La medida en que los esquemas de pensión proporcionan el componente principal del apoyo que se reciba en la edad avanzada. En la ponencia se analizará la importancia que tiene el ingreso por pensión dentro del ingreso doméstico, y el alcance que tienen los esquemas de pensión para poder proporcionar una base de desarrollo para el sostén integral en la vejez, incluidos por ejemplo, la salud y el seguro para asistencia a largo plazo.